sábado, 1 de mayo de 2021

Los palimpsestos – Aleksandra Lun


Los libros escritos con una intención extraliteraria determinada rara vez dan un resultado memorable más allá de la anécdota que les dio origen. Y sin embargo no pude resistirme a leer Los palimpsestos de Aleksandra Lun en cuanto me enteré de la existencia de esta obra: se trata de la novela breve de una escritora polaca que decidió escribir en español un libro que gira alrededor de los autores que han creado una obra en un idioma que no es el suyo. En clave de parodia, sitúa a estos autores en un hospital psiquiátrico de Lieja donde intentan curarlos de su aberración siguiendo la terapia bartlebiana, desarrollada por el doctor Pasavento que se especializó en escritores que dejaban de escribir.

Los guiños literarios son constantes y las grandes plumas en lenguas ajenas, como Nabokov, Gombrowicz y Joseph Conrad entre otros, van haciendo su aparición en escena. Pero el humor se irá volviendo más amargo e incisivo conforme aumenten las referencias a los escritores autóctonos que acusan de arribismo y competencia desleal a los autores inmigrantes en su lengua, mientras que el personal del hospital psiquiátrico se quejará constantemente del despilfarro de recursos que supone tener que dar tratamiento a estos escritores que no son oriundos del país. El tema del lenguaje lleva al de la identidad nacional, y este al de las fronteras mentales e ideológicas con las que va a tropezar cualquiera que quiera salirse de la cuadrícula geográfica, lingüística y cultural que le ha sido asignada por su lugar de nacimiento.

La autora tiene la inteligencia de plantear de manera sutil e humorística estas cuestiones sin pararse a profundizar en ellas o intentar buscarles una respuesta. La intención del libro no pasa de ser una llamada de atención, un codazo en el costado de nuestra conciencia tan acomodaticia a los patrones mentales ya establecidos. Esta obra no va a cambiar el mundo, pero sí puede hacer que quien la lea reflexione cinco minutos sobre sus propios prejuicios culturales e incluso que se sacuda de encima alguno de ellos. Y esto en sí mismo ya es algo de mucho valor.



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