lunes, 1 de marzo de 2021

Trio - William Boyd

 

«Things go wrong on films all the time, Talbot knew, all the time, regardless of the size or prestige of the film. Dysfunction was in the very nature of the art form that was cinema. In his own experience as a producer he had had to deal with drugs, divorces, physical punch-ups, mind-numbing incompetence, drunkenness on the set, week-long sulks, shrieking anger, the vilest insulting abuse, sexual molestation, scene-stealing one-upmanship - generally the sort of behaviour that a three-year-old would be ashamed of.» (pg. 239)

Cuando ya creía conocer a todos los autores principales de las letras anglosajonas actuales, alguien con un criterio infalible a la hora de ponerme en contacto con buenas lecturas me descubrió Trio, la última novela del hasta ahora para mí desconocido William Boyd. Y la voz narrativa de este autor me ha provocado tal cortocircuito en el sistema que no voy a tener más remedio que leerme todas sus novelas anteriores, que no son pocas.

La trama se sitúa en junio de 1968, el año de la Primavera de Praga, las revueltas del Mayo francés, el asesinato de Robert F. Kennedy y la guerra de Vietnam. Pero nada de esto penetra en el microcosmos de los personajes protagonistas, demasiado ocupados con el rodaje de una película en Brighton y sobre todo con posponer en la medida de lo posible el descarrilamiento de sus propias vidas. Mientras el mundo a su alrededor está cambiando para no volver a ser nunca más lo que fue, el trío protagonista se enfrenta en sus vidas a un punto sin retorno del que no saben cuál será la vía de escape, ya que el amor, el sexo, la fama, el alcohol y las drogas han demostrado su inutilidad a la hora de ofrecer un camino de salida.

Lo elusivo de la identidad personal es un elemento clave de la obra: la mayoría de los personajes tienen un segundo nombre, como el productor Talbot Kydd para vivir su doble vida o la escritora Elfrida Wing para publicar sus libros, tras el que esconden el profundo desconocimiento de quiénes son realmente. O es un nombre que revela sus aspiraciones a convertirse en alguien distinto, como es el caso de Reggie, el marido de Elfrida y director de cine que quiere ser llamado por todos Rodrigo porque le parece que ese es el nombre de un cineasta de verdad. 

Los hallazgos de esta novela son enormemente sutiles y se intuyen más que se evidencian a lo largo de la lectura. Lo mejor es dejarse seducir por su deliciosa voz narrativa y sumergirse en la elegante ironía con la que cuenta la historia de estos personajes, a los que la primavera no esperó y que vieron derretirse en la lluvia el glaseado verde de su pastel.

«that song, the song of his summer of 1968, had been tinnily playing on a transistor radio by the till, haunting him with its plangent, ghostly refrain. The park, the cake, the rain, the sweet green icing flowing down. And the striped pair of pants, of course, pressed in love’s hot-fevered iron.» (pg. 309)

 

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