domingo, 7 de febrero de 2021

Material sensible – Neil Gaiman

 

Madurar significa ser capaz de decidir por uno mismo qué leer o no.

Lo que leemos como adultos debería leerse, creo, sin más advertencia o alerta que: entre bajo su propio riesgo. Me pregunto, ¿son las ficciones lugares seguros? Y después me planteo, ¿deberían serlo?

En estas pocas líneas de la introducción a este volumen Neil Gaiman consigue explicar la esencia misma de la lectura y de la necesidad de ficciones que sentimos los seres humanos. Es muy cierto que sus creaciones no son lugares seguros, con personajes que van a abrir esa puerta que evidentemente debería haber permanecido cerrada, que no dudarán en salir a la calle en las noches de luna llena y que harán esa pregunta de más en el momento en el que callarse era la mejor opción. El terror que invoca va a ser sutil e insidioso, letal por lo inesperado pero siempre en el lado bueno de lo soportable y proviene de una imaginación portentosa bien sazonada de ironía, generosidad y compasión. Sus escritos son el trabajo de un gran amante de las historias, de las de otros y de las suyas propias. Las fabulaciones que recoge este volumen sobre Sherlock Holmes, Dr. Who, La Bella Durmiente, David Bowie y su propio Shadow Moon junto a otros personajes anónimos tienen todas un elemento en común: están labradas con el cuidado y el mimo de quien tiene algo muy valioso en sus manos y que sabe bruñirlas con amor y con humor para que reluzcan con brillo propio.

El acceso total y constante a la información del que disponemos en la actualidad ha hecho desaparecer en gran parte el espíritu aventurero que caracterizó antaño a la lectura, cuando un libro podía hacer que el mundo se abriera por sorpresa bajo nuestros pies precipitándonos hacia lugares oscuros y poco hospitalarios. Ahora existen advertencias de todo tipo para evitar en lo posible que el lector se encuentre en esta situación, el propio Neil Gaiman nos avisa ya desde el título cargado de ironía de la presencia de rincones muy oscuros en estas narraciones, donde vamos a encontrarnos con cosas que quizás habríamos preferido no ver. Pero solamente vamos a saber cuál es nuestra zona de confort, dice también el autor, cuando seamos capaces de abandonarla.

Todos llevamos máscaras. Eso es lo que nos hace interesantes.

 


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