jueves, 18 de febrero de 2021

El oscuro adiós de Teresa Lanza – Toni Hill

 

Toni Hill ha ido consiguiendo, libro tras libro, que me tenga que comer con patatas la crítica negativa que le dediqué a su primera novela. Con cada publicación se ha puesto más de manifiesto su talento como creador de personajes y ambientes, y al combinar esto con historias cotidianas pero inesperadas e inusuales en su cercanía emocional, como hizo en la magnífica Tigres de cristal y vuelve a hacer ahora en El oscuro adiós de Teresa Lanza, se revela como uno de los grandes escritores del momento en nuestro país. Los suyos son libros que atrapan al lector y cuya lectura deja poso, una combinación poco común y muy disfrutable para cualquier amante de las buenas letras.

en este mundo de casas bonitas se juega con otras reglas que yo no conseguí entender (pg. 422)

Esta novela viene a ser el reverso temático del libro anterior. Si en Tigres de cristal recreaba el ambiente de los bloques de pisos del extrarradio de Barcelona, aquí asciende literal y figuradamente para mostrarnos el mundo desde la perspectiva de una casa con jardín en una urbanización exclusiva, donde los inmigrantes sólo entran como ayuda doméstica (la burguesía ilustrada tiene demasiada clase para hablar de «servicio») o mediante la adopción de un niño del Tercer Mundo. Y este choque de realidades tan dispares va a acabar pasando factura a todos los implicados.

El autor no tiene miedo de meterse en jardines muy oscuros ni de abordar temas escabrosos, pero ni hace una explotación exhibicionista de ellos ni cae en la tentación de almibararlos. De alguna manera da con el tono justo para que todas las subtramas que irán surgiendo, y son muchas, vayan encajando en su sitio. La verosimilitud que sabe dar a una historia tan intrincada y ramificada, sin exigir en ningún momento un exceso de credulidad por parte del lector, es uno de los mayores logros de la novela. Hasta consigue que la presencia de un fantasma resulte natural e inevitable en el desarrollo de la trama. Y todo esto sin caer en ningún momento en la tentación de explicar, justificar, juzgar o condenar lo que narra. El libro es la crónica de unos hechos que se presentan con todas sus facetas delante del lector, que tendrá que sacar sus propias conclusiones porque está ante una novela adulta donde las moralejas brillan por su ausencia. Y eso es muy de agradecer.


No hay comentarios: