jueves, 14 de enero de 2021

Nigromante – Carlos Sisí y Tomás Hijo

 

Lo que habría dado el yo de mis 12 años por conseguir un libro como este. Es una obra para disfrutarla con los ojos recién estrenados a la lectura intensiva y la contemplación obsesiva de las ilustraciones, mientras los dedos van recorriendo una y otra vez los relieves de las cubiertas hasta desgastarlos. Después de toda una vida lectora sosteniendo por activa y por pasiva que lo que importa de un libro es su contenido y no el soporte en el que se nos ofrezca, que caiga en mis manos esta preciosa edición que se disfruta tanto con el tacto como con la vista es casi un desperdicio. Y digo casi porque la simbiosis entre el texto y las ilustraciones acaba resultando verdaderamente irresistible. No solo las ilustraciones a todo color que aparecen en momentos clave de la trama, incluso los iconos que abren cada capítulo son pequeñas obras maestras que desatan la imaginación y la curiosidad por lo que está por venir.

Y lo que viene es una historia muy disfrutable a cualquier edad, un relato de hechos terribles y apasionantes contados de forma muy delicada y en tono de fábula épica no desprovisto de humor, donde el horror duerme bajo la superficie tal como ocurre en la propia historia. La mejor manera de disfrutar de esta obra es apagar el modo racional de nuestro cerebro y abrir a tope los sentidos y el corazón, para dejarnos inundar por sensaciones ya casi olvidadas. Y, simplemente, volver a sentir la felicidad de tener un gran libro entre las manos y toda una tarde por delante.


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