miércoles, 27 de enero de 2021

Mr. Wilder & Me – Jonathan Coe

 

We had both come to the same realization: the realization that what we had to give, nobody really wanted anymore. (pg. 112)

Calificar de conflictiva mi relación con los libros de Jonathan Coe es usar un eufemismo bastante benevolente. Empezamos con muy mal pie, La lluvia antes de caer tiene el triste honor de haber sido uno de los libros que más rápidamente y con mayor decepción he abandonado nunca. Ni siquiera la feliz lectura de ¡Menudo reparto! sin fijarme en quién lo había escrito fue capaz de reconciliarme con el autor. Hasta que recibí una recomendación que no pude rechazar a causa de la persona de quien venía, porque alguien que escribe tan bien es imposible que lea mal. Y así fue que me vi con Mr. Wilder & Me entre las manos.

La novela empieza con la protagonista, Calista, que desde la crisis de su vida actual (edad avanzada, compositora en paro de música de películas, hijas que abandonan el hogar) recuerda su encuentro con Billy Wilder en los años 70 durante el rodaje de Fedora, una de sus últimas películas. Este presupuesto inicial lleva a imaginar que lo que sigue será una narración crepuscular sobre cómo el paso del tiempo y el cambio de las modas hace caer del pedestal a los dioses de antaño. Y este es efectivamente el tema central de la obra, pero ninguno de los planteamientos incipientes de la narración se llega a desarrollar. El autor da un giro con el que casi consigue echarme otra vez del libro, y a partir de ahí la lectura se convierte en un viaje de placer por carreteras secundarias visitando lugares poco concurridos hasta llegar al desenlace final, que argumentalmente me parece deplorable pero que estructuralmente funciona tan bien como los mejores finales de las películas del cineasta al que se rinde homenaje en esta obra.

Hay que reconocerle a Jonathan Coe el gran mérito de tener ante sí un argumento del que podría haber extraído una novela biográfica extensa y dramática con una reflexión sobre el éxito y el fracaso, los papeles que jugamos a lo largo de nuestra vida y las trampas que el destino nos tiene preparadas. Y haber decidido sin embargo tratar todos estos temas a su manera, formar una historia con lo que en un libro más convencional serían descartes y limitar el alarde de documentación e investigación sobre la vida de Billy Wilder a los créditos finales de la novela. Tengo la impresión de que el autor ha escrito exactamente el libro que le ha dado la gana y de alguna manera ha conseguido convencernos a los lectores de que era exactamente el libro que no sabíamos que queríamos leer.

I’m a realist when it comes to life. When it comes to making pictures, I’m an optimist. You have to be, or you would never even write a single word of script, you know? I mean, the fact that any kind of picture ever gets made at all is kind of a miracle. Of course, it’s harder now than it ever was. It never used to be as hard as this. Now you spend three months of the year writing the script and the other nine months making the deal. It’s soul-destroying. (pg. 213)

Mientras aparece la traducción del libro al español, nada mejor para saber más de este Mr. Wilder que ver la estupenda charla que le dedicaron los Todopoderosos:


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