viernes, 2 de octubre de 2020

No robarás – Blas Ruiz Grau

 

El giro final de la primera novela de esta serie no presagiaba ya nada bueno para el protagonista en su continuación. Y efectivamente No robarás, en contraste con la construcción parsimoniosa y provinciana que tuvo No mentirás, se sitúa en Madrid y empieza ya con un ritmo acelerado y convulso que no dará cuartel ni a los personajes ni al lector. Quien haya seguido como yo los consejos del autor y se haya leído entre ambas entregas sus dos novelas anteriores, La verdad os hará libres y La profecía de los pecadores, podrá notar además un salto cuántico en la maestría narrativa y de construcción de tramas del autor, que libro a libro va aprendiendo su oficio a pasos agigantados.

Lo que Blas Ruiz Grau no necesita que le enseñe nadie es a crear personajes y ambientes, porque en esto es un maestro ya desde sus obras más tempranas, con una profunda verdad que caracteriza a la ambientación de sus obras y que le hace erigirse con voz propia y cada vez mejor afinada en el panorama del thriller nacional. Las truculencias que narra son tremendas y en ocasiones tan difíciles de soportar como de creer, pero el mundo en el que ocurren, la realidad de los seres que se ven inmersos en esta pesadilla recurrente, es de una autenticidad tan perfecta como las interacciones entre los personajes y los ambientes en los que se mueven. El autor sabe cuidar al detalle el entorno en el que va a situar sus tramas sanguinarias y rocambolescas, y este contraste tan brutal entre los actos indescriptibles que tienen lugar y la normalidad tan anodina de las vidas de quienes los sufren será lo que atrape, aterre y fascine al lector, dejándolo pegado a las páginas a pesar de su dureza.

El retrato que el autor hace del Mal que acecha a la vuelta de la esquina es tan insoportable como irresistible. Después del final de esta novela no sé si realmente quiero leerme la siguiente entrega, lo que sí es seguro es que lo voy a hacer.


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