viernes, 23 de octubre de 2020

El eco de la piel – Elia Barceló

 

Esta novela es mucho más que una saga familiar muy disfrutable donde los secretos juegan un papel fundamental. La autora da buena prueba de su maestría narrativa y nos ofrece un relato extraordinariamente bien construido que resulta apasionante y cautivador, dos palabras muy gastadas por el abuso pero que aquí están perfectamente en su lugar.

La trama de estas más de 500 páginas, de las que no sobra ni una, está trazada al detalle con la precisión de un tiralíneas. La realidad de los personajes y lo complejo de sus vidas se va revelando paso a paso y tan solo en aspectos parciales cada vez, en un claroscuro narrativo de caracteres y situaciones cuyas sombras no podrán ocultar su lado luminoso y cuyo brillo proyectará sombras imposibles de ignorar.

«Cuando no hay sombras la luz no permite apreciar los volúmenes y todo queda plano, como pintado, como un escenario de teatro, falso, bidimensional.
La oscuridad es necesaria. La luz sólo se ve en la oscuridad
» (pg. 526)

Este es un libro que es mejor leer sabiendo poco o nada del argumento, para dejar que el relato se vaya desplegando al ritmo exacto elegido por la autora y que las distintas facetas de la historia salgan a la luz en su momento preciso. Va a haber muchas revelaciones y sorpresas, pero esta no es una historia donde el narrador se guarda un par de ases en la manga para epatar al lector con un desenlace inesperado. Los giros argumentales van a ser cambios de perspectiva, nuevos ángulos de visión de una realidad vital que creemos poder abarcar pero que se revela mucho más compleja de lo que pensamos. Incluso cuando se trata de la vida gris de unos provincianos en un pueblo del Levante español de la postguerra.


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