miércoles, 8 de julio de 2020

Los renglones torcidos de Dios – Torcuato Luca de Tena


Muy sobrado iba Mallarmé cuando escribió aquello de «he leído todos los libros»: después de toda una vida de lectura ininterrumpida, todavía tengo pendientes muchos de los títulos que se ha leído prácticamente todo el mundo. Uno de ellos, Los renglones torcidos de Dios de Torcuato Luca de Tena, lo tenía desde hace tiempo en la lista de espera y me decidí por fin a leerlo cuando me comentaron su paralelismo con Shutter Island de Dennis Lehane. Aunque finalmente resultaron ser dos libros similares y al mismo tiempo diametralmente opuestos.
Si en la novela de Lehane el estilo narrativo me cautivó desde el principio, aquí la voz del narrador ha conseguido irritarme desde las primeras líneas. El lenguaje engolado, bastante anacrónico para una novela publicada en 1979, apunta ya la ideología igualmente obsoleta que va a presidir toda la narración, deshumanizando o ensalzando a determinados personajes según sus características físicas y mentales que además van a ser tanto más elevadas o rastreras  según su origen social, siguiendo un determinismo naturalista decimonónico que le habría parecido excesivo al propio Zola.
El problema con las novelas de tesis es que resulta prácticamente imposible leerlas con objetividad. Si la ideología dominante coincide con la del lector, el libro será  juzgado como un retrato sagaz y profundo de la sociedad. En caso de discrepancia, todo va a ser considerado como una burda caricatura sin matices ni hondura. Este libro cuenta una gran historia y la cuenta realmente bien, pero la visión del mundo del autor, cuya presencia es constante en la figura del narrador, me resulta tan insufrible que me ha provocado automáticamente una actitud hostil y poco receptiva hacia lo leído. Y me ha hecho acabar enfadada conmigo misma por no ser capaz de superar los prejuicios ideológicos para disfrutar de lo que podría haber sido una muy buena lectura.




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