jueves, 30 de julio de 2020

El cazador de sueños – Stephen King y Lawrence Kasdan


Este es el primer libro de Stephen King que leo, si descontamos Carrie que me leí cuando apenas contaba con uso de razón lectora. El género de terror me es muy ajeno y quizás por eso es este un escritor de cuya obra me he mantenido al margen. Hasta que oí hablar de la película basada en este libro y el argumento hizo por algún motivo que se me dispararan las ganas.

No ha sido la lectura fácil que esperaba. La historia es una auténtica locura, pero está narrada de una forma bastante accesible para el lector por un autor que si ha demostrado algo durante décadas es precisamente que sabe tocar la fibra sensible de sus lectores por su forma de contar las historias y por la caracterización tan personalísima que hace de absolutamente todos los personajes. Pero a pesar de todo esto, es difícil decir que El cazador de sueños es un «buen libro» en el sentido más estricto del término. Formalmente hace aguas por todas partes, con una estructura renqueante y un ritmo narrativo a base de acelerones y frenazos más propios de un escritor novato que de alguien con tantos kilómetros de texto a sus espaldas.

Porque estos defectos no logran esconder la gran maestría del autor, que parece haber escrito un libro defectuoso más por desidia que por incapacidad estilística. En la nota final, el autor explica las circunstancias de gestación de esta obra: recuperándose de un terrible accidente, escribiendo a mano entre enormes dolores, el proceso creativo parece haber sido uno mucho más visceral que cerebral, en el que la liberación de emociones y demonios a través de la escritura física era mucho más importante que la creación de una obra formalmente pulida y coherente. Y así el resultado es un libro palpitante y en carne viva, donde la oscuridad se ha hecho palabra y el pesimismo es la fuerza conductora de unos personajes que han dejado atrás lo mejor de sus vidas y se disponen a vivir una pesadilla de la que tendrán que intentar salir guiados no por la esperanza sino por el puro instinto de supervivencia dentro de una vida miserable.

El libro son casi 600 páginas de sufrimiento gore narrado a trompicones donde rendirse no es una opción ni para los personajes ni para el lector. Y cuando termina el libro tanto los unos como el otro se dan cuenta de que ha merecido la pena.


La película en cambio resulta ser la imagen invertida del libro. Los dos guionistas hacen un trabajo ejemplar con la adaptación del texto literario a la pantalla, dotándolo de toda la estructura de la que carecía la novela y aportando al conjunto un ritmo narrativo perfecto. Y sensorialmente la película es una auténtica gozada, con una puesta en escena donde absolutamente todo funciona a la perfección. Sin embargo, quien viene del libro va pasando de la felicidad al asombro a medida que avanzan los minutos hasta llegar a la decepción final al ver lo que ha ocurrido en la pantalla con la historia de los cinco amigos: la oscuridad ha dejado de ser su vieja amiga porque no queda ni rastro de ella, lo que en el libro de King era una exploración de la cara oculta del alma humana se ha convertido aquí en una aventura épica de americanos buenos contra alienígenas malvados, con un final que haría las delicias del propio Disney. Es una película muy bien hecha con una historia muy bien contada, pero con los cambios argumentales ha dejado de ser una historia que merezca la pena contar.



No hay comentarios: