lunes, 15 de junio de 2020

Sí importa el modo en que un hombre se hunde / Concursante – Rodrigo Cortés




Si hay algo todavía mejor que un buen libro, es un buen experimento literario. Y aunque sospecho que las motivaciones de Rodrigo Cortés a la hora de ir extrayendo una novela del guión de su película Concursante a medida que lo adaptaba para ser filmado tuvieron más que ver con un síndrome de Diógenes creativo que con un afán experimental, el resultado está ahí: una película y un libro que no comparten nombre pero sí autor, personajes y trama. Al principio ambas obras resultan casi indistinguibles en cuanto a tono y argumento, como hermanos siameses a los que hubo que separar con el menor trauma posible, pero pronto van surgiendo las diferencias para acabar convirtiéndose en dos entes autónomos y distintos cuyas similitudes pueden condenarlos a una conflictiva relación fraternal entre ellos a los ojos del lector / espectador.
«La dignidad reside en llegar primero», escribe Rodrigo Cortés en la nota del autor que abre la novela. Esto es inevitablemente cierto y soy consciente de que, de haberlo leído antes de ver la película, el libro sería mi obra favorita de las dos. Pero como ocurrió al revés, fue la película la que me hizo estallar la cabeza de tal manera que tuve que ir en busca del libro, que a su vez me impresionó menos que la película pero me dolió muchísimo más, con esa capacidad infinita de hacer daño que tienen las palabras certeras usadas con alevosía. Si la película cuenta una historia circular cuyo final es la consecuencia fatalista de todo lo narrado, el libro desarrolla una historia lineal con una acumulación de acontecimientos que acaba arrollando tanto al protagonista como al lector incauto, incapaces ambos de prever lo que se les venía encima. Porque, efectivamente, sí importa el modo en que un hombre se hunde: el Martín de la película es alguien al borde del abismo que aún conserva la fuerza de ánimo para agarrarse a las últimas ramas quebradizas a su alcance y tratar de no despeñarse en el vacío. El Martín de la novela, en cambio, es bien consciente de que ha caído en una zona pantanosa donde luchar o rebelarse tan sólo servirá para acelerar el hundimiento en el cieno que lo va a engullir de manera inexorable.
Esta novela de 2014 es hasta ahora el único libro de ficción literaria que ha publicado el autor. Y a pesar de la desolación en la que hunde al lector después de leer las últimas páginas, lo deja también con ganas de más. Ojalá el autor vuelva a encontrarse pronto con otra novela haciendo limpieza en algún nuevo proyecto y se anime a publicarla, porque los libros que duelen son finalmente los que de verdad importan.

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