viernes, 1 de mayo de 2020

Las cárceles que elegimos – Doris Lessing


Doris Lessing es una de las personas a las que más admiro, por su vida y por su obra. Darle un premio Nobel tardío no empieza siquiera a compensar toda la falta de reconocimiento que sufrió su compleja obra, tan fácilmente encorsetada en etiquetas y recluida automáticamente en el rincón ideológico de turno.
En esta breve colección de ensayos, que recoge unas charlas que dio en 1986 en el marco de las Massey Lectures en Canadá, habla de una serie de temas que siguen siendo muy actuales en 2020 y da unas visiones bastante certeras sobre ellos. Los ensayos analizan los mecanismos de la psicología de grupo y la internalización de la presión externa, cómo la actuación personal puede verse sometida a la ideología del grupo de manera totalmente inconsciente por parte del sujeto. Algo que, en circunstancias extremas, va a llevar a comportamientos de los que el individuo quedará horrorizado sin ser capaz de entender cómo pudo llegar tan lejos.  Sus ejemplos son de guerras y de totalitarismos ideológicos porque estamos en 1986 y las redes sociales y el populismo del siglo XXI todavía no han hecho su aparición, pero no resulta difícil pensar en ejemplos más recientes de esta dinámica de grupo que tan certeramente describe.
La solución que propone es también tristemente actual: revalorizar la enseñanza de las humanidades, volver a colocar el estudio de la literatura, la historia, la psicología y la sociología en un lugar principal en el currículo escolar. Estas disciplinas enseñan al individuo a pensar por sí mismo, a desconfiar de eslóganes y de verdades fáciles y a desentrañar los mecanismos de manipulación que usan los fundamentalismos de cualquier signo, porque la historia y la literatura nos muestran lo inalterable de la naturaleza humana y lo predecible de los acontecimientos históricos. La auténtica élite social no será de quienes dominen la tecnología, que se va quedando obsoleta casi a tiempo real debido a la velocidad de los avances, sino de quienes sepan entender los entresijos del comportamiento humano en la sociedad.
«It seems to me, more and more, that we are being governed by waves of mass emotion, and while they last it is not possible to ask cool, serious questions. One simply has to shut up and wait, everything passes… But meanwhile, these cool, serious, dispassionate answers could save us.» (pg. 32)
Es el dominio de las humanidades y no de la tecnología, concluye Lessing, lo que puede marcar la diferencia a nivel de individuo en la evolución de nuestra sociedad. Pero, advierte, esto va a ser en última instancia la elección del propio individuo que decida ser consciente de los mecanismos de manipulación que se ejercen sobre él, en lugar de dejarse llevar plácidamente por la ideología que le impongan y cambiar de canal para ver Dallas. En los más de treinta años que han transcurrido desde entonces, la referencia televisiva es lo único que parece haber cambiado.



No hay comentarios: