viernes, 13 de marzo de 2020

El paciente – Juan Gómez-Jurado



Qué bonito es cuando un libro es capaz de acabar con todos tus prejuicios lectores lanzándote un bofetón en la primera página que te pone en tu sitio y que te mete de golpe en la historia. Aunque es cierto que esto quizás se pueda conseguir con trucos narrativos de curso de escritura creativa, lo que en este libro hace el autor a partir de ahí es algo muy diferente y que sólo va a funcionar si se posee una buena dosis de talento propio: convertir una trama adocenada en un estudio sobre la culpa y la expiación, dotar de vida a unos caracteres arquetípicos como quien no quiere la cosa y hacer que la acción sea fundamentalmente una guerra psicológica en la que cada frase, cada gesto y cada decisión van a generar más suspense que las toneladas de sangre y vísceras que otras obras similares vierten sobre la cabeza del lector.
A diferencia de Dan Brown y compañía, novelistas de tesis que parecen convencidos de estar salvando el mundo con sus novelas llenas de héroes de cartón piedra y de una gravedad patética, Juan Gómez-Jurado ha entendido perfectamente que lo que buscan sus lectores es entretenimiento del bueno y evasión inteligente a base de historias bien contadas. Y sabe proporcionárselo creando mundos cerrados en los que sumerge al lector y que puebla de personajes a los que ni mitifica ni victimiza, a los que dota además de un carácter muy personal no siempre tan agradable y de unas sorprendentes reservas no se sabe si de valentía o de inconsciencia.
Todo esto, junto al finísimo humor que aparece en los momentos más inesperados y que demuestra que el autor se toma muy en serio su obra y muy poco a sí  mismo, es capaz de recrear en el lector aquella obsesión adolescente de tener entre las manos un libro en el que perderse por completo, porque de alguna manera siente que el autor es un cómplice que va a hacer lo posible por no defraudarle.



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