viernes, 14 de febrero de 2020

Mañana tendremos otros nombres – Patricio Pron


El eslogan de la contraportada de este libro:
«La autopsia de una ruptura amorosa que va más allá del amor»
nunca me habría llevado a comprarlo, de hecho me desanimó bastante a empezarlo después de que me lo regalaran. Pero tengo la costumbre de leerme todos los libros que me regalan, debido a alguna superstición determinista sobre el destino que ha puesto ese libro en mis manos. Y de este modo una lectura que empezó con reticencia fue aumentando en velocidad y en ganas a medida que avanzaban las páginas, para acabar leyendo las últimas 60 páginas de un tirón y cerrando el libro con pena de que se hubiera acabado.
En la novela hay una ruptura amorosa, sí, y también hay una autopsia. Pero lo que se disecciona no es esta relación de pareja fallida, sino todo el entorno social que ha propiciado esta ruptura y que devuelve a los dos miembros de la pareja a una individualidad no deseada, teniendo que volver a encontrar su lugar en un mundo en plena desintegración. No solamente se rompen las parejas, el mundo cultural y hasta el propio lenguaje, las relaciones laborales, personales y familiares tampoco pasan por su mejor momento. Como consecuencia de todo esto hay algo de misantropía en los personajes del libro, aunque es una misantropía cordial hacia el resto de la humanidad de ‘no eres tú, soy yo’. Y el pesimismo también se respira en el ambiente, reflejo de un mundo en el que la negatividad se ha convertido en la nueva forma de vida y el Miedo se ha impuesto en la sociedad dominándolo todo.
Una exposición excesiva a la realidad podía destruir a cualquiera, pensaba Él; [...] por las mañanas, en ocasiones, bastaba con echar una ojeada al pronóstico del tiempo para que cualquiera se viniese abajo. (pg. 246)
Por eso el final va a sorprender por su optimismo tan anacrónico, tan de generaciones anteriores al milenio y a las redes sociales. El Miedo está ahí pero también hay personas capaces de superar sus circunstancias y comprender que la identidad, como tan acertadamente escribe el autor, es un punto de llegada y no un punto de partida. Pero como lo importante de esta conclusión es todo el camino que ha llevado a ella, realmente compensa leerse las 256 páginas que componen este libro tan indescriptible, tan recomendable y que tan buen regalo ha resultado ser.


1 comentario:

Ashling dijo...

No he leído nada de Patricio Pron, me lo apunto, parece que es muy interesante. ;)