viernes, 31 de enero de 2020

Una odisea: un padre, un hijo, una epopeya – Daniel Mendelsohn



El padre es Jay, un científico retirado de 81 años que decide asistir a las clases que dará su hijo Daniel a los estudiantes de primero de una pequeña universidad americana. Las clases serán sobre la Odisea que es, según la definición del autor en la primera página del libro,
un poema épico sobre largos viajes y largos matrimonios y el anhelo de volver a casa.
Este planteamiento podría haber resultado en muchos géneros diferentes: comedia, melodrama, dialéctica, filosofía, estudios psicológicos y sociológicos de los personanjes... Y un poco de todo esto hay en el libro, pero el autor se dedica sobre todo a escribir el informe de estas visitas paternas y de los comentarios en clase de Jay, poco eruditos, no siempre acertados y muchas veces disruptivos, sobre el texto clásico que están leyendo.
Leer a los clásicos es reflexionar sobre la naturaleza humana fuera del contexto personal y sociocultural en el que vivimos. El verse en un ambiente distinto del familiar y en una situación en la que los roles se han invertido y el hijo es el profesor del padre, es lo que permite a Jay y a Daniel reconocerse como seres humanos y comprender lo que hay más allá de décadas de conflictos familiares e ideas preconcebidas del uno sobre el otro.
En la Odisea original Telémaco, al igual que Daniel, tuvo que dejar el hogar y buscar otras figuras de guía e inspiración para poder llegar a ser un hombre y aceptar en toda su complejidad la figura de Ulises, ese padre desconocido y mitificado. En este último enfrentamiento sobre el texto de Homero, Daniel y Jay consiguen lo que no habían logrado hasta entonces: reconocerse en sus semejanzas y diferencias, aceptándose en todo lo que rechazan el uno del otro, de manera que el libro puede acabar con la frase: “Es tu padre”.


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