viernes, 15 de noviembre de 2019

Huérfanos de Brooklyn – Jonathan Lethem



Jonathan Lethem es un autor me fascina profundamente. Cada libro suyo que leo es como un huevo Kinder que abrir sin saber lo que te vas a encontrar dentro. Y cada vez consigue darme justo el libro que quería leer sin siquiera saberlo.

En esta ocasión, lo que me encontré entre las dos portadas fue una historia de gángsters al más puro estilo años 50, pero situada en un Brookyn barriobajero a finales de los años 90 que poco tiene que ver con el barrio coetáneo que describen otros novelistas de postín. El protagonista y narrador es Lionel Essrog, un personaje que un crítico describió como «Benjy de El ruido y la furia que se va a vivir a una novela de Raymond Chandler». Lionel sufre del síndrome de la Tourette, que no solo le obliga a tocar constantemente a otras personas o a tener múltiples tics y erupciones verbales en los momentos más inoportunos, sino también (y esto es un auténtico regalo para el autor) a juegos de palabras obsesivos con todo lo que se nombra en su presencia, dando lugar a un torrente verbal de una plasticidad y una creatividad pocas veces vistas en una novela de este género.

Lionel es uno de los huérfanos de Brooklyn a los que alude el título, que el implacable mafioso con un corazón de oro Frank Minna rescata del asilo local para ponerlos a trabajar en su cutre negocio de taxistas que hacen horas extra como detectives. Frank llama a Lionel “su freakshow particular” y se ríe constantemente de sus tics y de su verborrea. Pero al mismo tiempo es la única persona en la vida de Lionel que lo trata como un ser humano con capacidades y le enseña (de manera ruda pero bien intencionada) a manejar sus problemas para poder funcionar en un mundo despiadado para los débiles. Por eso, cuando Frank Minna es asesinado, Lionel Essrog toma la insensata decisión de ser por fin el detective que no le han dejado ser hasta entonces e investigar su muerte, ante las burlas de sus compañeros que lo consideran como un idiota retrasado incapaz de llevar a cabo esta empresa. Todo esto, contado desde el punto de vista del propio Lionel, compone un relato desgarradoramente hermoso y divertido, una historia de superación personal tan poco ejemplar y tan políticamente incorrecta que esta lectora da gracias al cielo por que se publicara ya en 1999, porque hoy día no habría manera.



Hace poco estrenaron la adaptación al cine, con un reparto de estrellas y cambiando absolutamente todo lo que hace de esta historia algo único e inolvidable. Y es perfectamente posible que la película esté realmente bien: pero el libro es otra cosa. El propio Lethem ha dicho al respecto: «Es como si el libro fuera algo con lo que la película soñó una vez y está intentando recordar».



No hay comentarios: