domingo, 15 de diciembre de 2013

Agua dura - Sergi Bellver

Este libro ha caído en mis manos por obra y gracia de una amiga que se apresuró a enviármelo cuando terminó de leérselo con el mensaje de:  este libro te lo tienes que leer.  En tales circunstancias no tuve más remedio que apresurarme a cumplir su deseo, algo de lo que no me arrepiento en absoluto porque uno de mis últimos libros de 2013 ha resultado ser también uno de los mejores.

Los relatos de este volumen en general me han gustado mucho, algunos de ellos están especialmente bien resueltos teniendo en cuenta lo complicado del planteamiento.  Lo que me tiene un tanto pensativa es por qué el autor se complica la vida situando sus relatos en ambientes y situaciones tan exóticos y remotos (EE.UU., Holanda, Sao Paulo, Londres). En la mayoría de los relatos hay una huida sistemática del propio ambiente cotidiano, una especie de antirrealismo radical. Curioso.

Y no digo que este pseudoescapismo no me guste. La verdad es que el autor resuelve muy bien la papeleta, soy bastante alérgica a la moda actual de que todo el mundo escriba como si hubiera nacido en Nueva York pero tengo que admitir que Sergi Bellver consigue que el fondo y la forma de los relatos constituyan una unidad inseparable y que la historia gane con la localización escogida. Especialmente en El nudo de Koen y en Los pájaros de Moscú, dos relatos que verdaderamente ha bordado.

Según he leído al final del libro, los dos últimos cuentos del volumen (Mala hierba e Islandia) son los más recientes y los únicos inéditos ya que el resto ya había aparecido en otras publicaciones. Me han gustado muchísimo los dos, me han parecido más maduros, más labrados y menos atentos a responder a un determinado esquema estilístico que (la mayoría de) los anteriores. Más auténticos. Si son una muestra de cómo va a evolucionar el estilo de Sergi Bellver, ya espero con impaciencia su próximo libro.