domingo, 20 de enero de 2013

Amor perdurable - Ian McEwan

La perfecta felicidad matrimonial de una pareja de intelectuales londinenses se viene abajo con la aparición en sus vidas de una misteriosa figura mesiánica a raíz de un grotesco accidente de globo del que todos ellos fueron testigos.  Pero el desarrollo de este prometedor argumento va a ser torpe, lento, inverosímil, con personajes de cartón piedra a los que ni siquiera la prosa mágica de McEwan va a conseguir dar un soplo de vida o interés.  Un libro primorosamente escrito que cuenta una historia absurda y aburrida.

Amor perdurable es solo una de las posibles traducciones del original Enduring Love.  Otra opción sería Soportando el amor, un título muy apropiado y descriptivo de la experiencia lectora que le espera a quien se atreva a una lectura que se soportará más que se disfrutará.  O al menos lo hará quien tenga la paciencia de llegar hasta el final.  Mi tolerancia no ha aguantado más allá de la página 102, en la que he cerrado el libro definitivamente recordando las sabias palabras de Rhett Butler:  "Frankly, my dear, I don't give a damn".

martes, 1 de enero de 2013

El libro del año: Zoo Time de Howard Jacobson

Cuando le concedieron el Booker Prize a sus sesenta y ocho años, Howard Jacobson no pudo dejar de comentar irónicamente la paradoja de ser "descubierto" como autor a esa edad.  La amargura y la frustración escondidas tras la ironía de este comentario se ponen de manifiesto con un humor caústico, hilarante y desolador en su siguiente novela publicada después del galardón:  Zoo Time es un retrato fulminante del escritor como mercancía de compra y venta sometido a la tiranía del lector, y de un panorama editorial en la era del Twitter donde la literatura de consumo rápido para las masas es lo único publicable.

... bookshop staff not knowing who you were. One day their eyes fell out of their heads with the excitement of seeing you. The next they didn't know you from a mere member of the non-book-buying public. 'Name', they'd say when you turned up to sign books. 'How do you spell that?'
What is happenning to Kundera? What is happening to Gore Vidal? 'That's V, i, d, a, l.'
Mailer was dead, Bellow was dead, Updike was dead. Was it having to spell their names in Borders that had killed them?
And now Borders itself was barely breathing.

Pero una novela de Howard Jacobson sin mujeres ni enredos amorosos del protagonista es algo inconcebible.  Y así los problemas literarios y editoriales de Guy Ableman, el escritor protagonista, serán inseparables de su profunda admiración por las mujeres, las de su pasado y las de su presente, su esposa a la que adora y su suegra a la que parece adorar todavía más.  De esta manera los conflictos personales, familiares, amorosos, sexuales, literarios y sociales se irán entretejiendo hasta formar una red de frustraciones, anhelos y malentendidos que amenaza con ahogar al protagonista y privarle de su identidad como hombre y como autor. Porque todas estas peripecias llevan a Guy Ableman a la triste conclusión de que lo masculino y lo literario son dos valores a la baja.  Y que un literato mujeriego es una especie condenada irremisiblemente a la extinción.