jueves, 8 de noviembre de 2012

Una vacante imprevista - J.K. Rowling


Como decía la canción:  hace falta valor.  Si te llamas J.K. Rowling y te has hecho mundialmente famosa e inmensamente rica publicando novelas juveniles sobre una escuela de niños magos, hace falta valor para atreverte a publicar un libro “serio” y exponerte a ser el blanco de todas las críticas que tal acto va a traer consigo aún antes de que nadie haya leído ni una sola página de la obra.

Me confieso una fan de la Rowling, de sus historias y del estilo narrativo de sus mejores páginas (que también las tiene malas con agonía, todo hay que decirlo).  Y The Casual Vacancy contiene una buena historia contada con ciertos altibajos, con momentos brillantes y sobre todo hacia el final algunos momentos pésimos.  Pero resulta una obra bastante conseguida gracias a los personajes y sus vivencias, que superan con creces los fallos de técnica narrativa de la autora y hacen que la lectura de este libro sea apasionante, adictiva y muy gratificante a pesar del pesimismo generalizado que lo caracteriza.
Esta obra nos ofrece un retrato despiadado de los brutales contrastes de la sociedad británica actual:  por un lado la vida urbana, multicultural, problemática, empobrecida y sin perspectivas;  por otro el mundo campestre de estampa idílica donde viven los privilegiados en su microcosmos protegido sin querer saber lo que sucede a pocos kilómetros de su supuesta Arcadia.  Pero el desarrollo urbano se va extendiendo hasta el propio pueblo y sus habitantes se van a ver confrontados con una realidad que a toda costa querrían mantener ajena.  El estudio microscópico y pormenorizado de este entramado de vidas paralelas, cruzadas y esquivas nos revelará que tras las apariencias de normalidad se esconde una jungla de buenas maneras donde rige la ley del egoísmo más despiadado. 

J.K. Rowling no huye del cliché ni de lo previsible, pero sus personajes son seres complejos que irán revelando diferentes aspectos de su personalidad a medida que se vean confrontados con los sucesos y que de tal forma no se dejarán encasillar con facilidad.  The Casual Vacancy no es un libro perfecto, pero merecería recibir más atención por sí mismo y menos por el nombre del autor que aparece en la portada.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Telegraph Avenue - Michael Chabon


Después de tener que esperar cinco años a que Michael Chabon dejara de escribir todo tipo de libros y se decidiera por fin a publicar una nueva novela, las primeras reseñas de Telegraph Avenue tuvieron el efecto de un anticlímax.  Porque, ¿una novela sobre una tienda de discos alternativa regentada por dos amigos bastante pintorescos?  ¿Después de que Nick Hornby escribiera en High Fidelity todo lo que se podía escribir sobre el tema?  ¿¿A quién se le ocurre??

Por suerte mis temores resultaron prematuros e infundados porque Telegraph Avenue es muchas cosas, pero definitivamente no es una novela sobre una tienda de discos.  Es una novela sobre dos amigos, y sus mujeres, y sus hijos, y sus padres.  Y el barrio en el que viven, y la época en la que les ha tocado vivir.  Una novela sobre todo sobre los sueños e ilusiones de unos hombres que perdieron el tren y se quedaron mentalmente estancados en una juventud eterna mientras se casaban o no y tenían hijos de manera más bien involuntaria sin haber sido capaces de superar sus propios asuntos filiales con sus progenitores.

Como ocurre en todas las novelas de Chabon, el exceso es la norma:  una multitud de hijos, de mujeres, de bebés, de figuras paternas, de enredos sin solución que el lector no puede llegar a tomar completamente en serio porque los propios afectados tampoco saben muy bien con qué actitud enfrentarse a la vida que se les pone en contra.  Pero a diferencia de otras ocasiones en Telegraph Avenue el caos argumental funciona como hilo narrativo y como leitmotiv de la obra.  Ante la pregunta cada vez más repetida de para qué sirve la literatura en estos tiempos de crisis, este libro puede ser una buena respuesta:  la literatura como instrucciones de uso de una vida que viene sin manuales ni centros de ayuda, para aprender que se puede ser un perdedor sin morir en el intento a través de historias tan poco ejemplares como verosímiles donde el incómodo rubor del autoreconocimiento nunca queda demasiado lejos del lector.