martes, 3 de julio de 2012

El método peligroso de los amores duraderos



¿Será posible que los hados se sirvan de los títulos de los libros que compramos, los discos que escuchamos, las películas que vemos para mandarnos mensajes subliminales sobre nuestra vida y destino?  Lo dudo mucho, pero no estaría mal que fuera así.  En todo caso tendré muy presente que el amor duradero es un método peligroso, espero que ambas lecturas resulten tan inspiradoras como promenten sus respectivos títulos.

2 comentarios:

Eduardo dijo...

Empecé a odiar a McEwan con Enduring love. No te fíes, yo no me fío, te hablo de 1999 y por aquel entonces me gustaba el McEwan malrollista de Primer amor, últimos ritos, El placer del viajero y El jardín de cemento. Con esta novela se me vino el mito abajo y seguí odiándolo durante muchas novelas más, pero últimamente nos hemos ido reconciliando. ¿He cambiado yo? ¿Cambió él y ha vuelto a cambiar? ¿He comprendido por qué cambió él? ¿Simplemente he leído obras que me han gustado más? ¿Y qué pasaría si releyera hoy aquellas obras de juventud? Apenas me he asomado a algún libro de aquellos y he preferido dejarolo estar...

Carmen Neke dijo...

Ian McEwan siempre me ha parecido un tipo poco de fiar, y después de leer tu mensaje me andaré aún con más cuidado si cabe. Pero sí que me apunto los títulos malrollistas que citas, que McEwan de mal rollo es mucho mejor que cuando quiere hacer amigos.