miércoles, 13 de junio de 2012

Algo se muere en el alma


Nuestra amistad fue más musical que libresca, aunque la enfermedad le hizo volver a saborear lo mucho de consuelo que puede haber en una buena lectura.  Primero éramos dos pero después del Plan B fuimos ya siempre tres, el Club de Corazones Solitarios del Sargento Canela, desunidos por la vida y los malentendidos pero después vueltos a reunir porque lo que el azar une no podrán separarlo las circunstancias.  El hueco que ha dejado su partida seguirá siendo una presencia palpable que sale de nuestros corazones y nuestros recuerdos, ella siempre va a estar con nosotros porque lo nuestro solamente tiene sentido si estamos los tres juntos:  dos en la tierra y una en el cielo.

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