jueves, 8 de noviembre de 2012

Una vacante imprevista - J.K. Rowling


Como decía la canción:  hace falta valor.  Si te llamas J.K. Rowling y te has hecho mundialmente famosa e inmensamente rica publicando novelas juveniles sobre una escuela de niños magos, hace falta valor para atreverte a publicar un libro “serio” y exponerte a ser el blanco de todas las críticas que tal acto va a traer consigo aún antes de que nadie haya leído ni una sola página de la obra.

Me confieso una fan de la Rowling, de sus historias y del estilo narrativo de sus mejores páginas (que también las tiene malas con agonía, todo hay que decirlo).  Y The Casual Vacancy contiene una buena historia contada con ciertos altibajos, con momentos brillantes y sobre todo hacia el final algunos momentos pésimos.  Pero resulta una obra bastante conseguida gracias a los personajes y sus vivencias, que superan con creces los fallos de técnica narrativa de la autora y hacen que la lectura de este libro sea apasionante, adictiva y muy gratificante a pesar del pesimismo generalizado que lo caracteriza.
Esta obra nos ofrece un retrato despiadado de los brutales contrastes de la sociedad británica actual:  por un lado la vida urbana, multicultural, problemática, empobrecida y sin perspectivas;  por otro el mundo campestre de estampa idílica donde viven los privilegiados en su microcosmos protegido sin querer saber lo que sucede a pocos kilómetros de su supuesta Arcadia.  Pero el desarrollo urbano se va extendiendo hasta el propio pueblo y sus habitantes se van a ver confrontados con una realidad que a toda costa querrían mantener ajena.  El estudio microscópico y pormenorizado de este entramado de vidas paralelas, cruzadas y esquivas nos revelará que tras las apariencias de normalidad se esconde una jungla de buenas maneras donde rige la ley del egoísmo más despiadado. 

J.K. Rowling no huye del cliché ni de lo previsible, pero sus personajes son seres complejos que irán revelando diferentes aspectos de su personalidad a medida que se vean confrontados con los sucesos y que de tal forma no se dejarán encasillar con facilidad.  The Casual Vacancy no es un libro perfecto, pero merecería recibir más atención por sí mismo y menos por el nombre del autor que aparece en la portada.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Telegraph Avenue - Michael Chabon


Después de tener que esperar cinco años a que Michael Chabon dejara de escribir todo tipo de libros y se decidiera por fin a publicar una nueva novela, las primeras reseñas de Telegraph Avenue tuvieron el efecto de un anticlímax.  Porque, ¿una novela sobre una tienda de discos alternativa regentada por dos amigos bastante pintorescos?  ¿Después de que Nick Hornby escribiera en High Fidelity todo lo que se podía escribir sobre el tema?  ¿¿A quién se le ocurre??

Por suerte mis temores resultaron prematuros e infundados porque Telegraph Avenue es muchas cosas, pero definitivamente no es una novela sobre una tienda de discos.  Es una novela sobre dos amigos, y sus mujeres, y sus hijos, y sus padres.  Y el barrio en el que viven, y la época en la que les ha tocado vivir.  Una novela sobre todo sobre los sueños e ilusiones de unos hombres que perdieron el tren y se quedaron mentalmente estancados en una juventud eterna mientras se casaban o no y tenían hijos de manera más bien involuntaria sin haber sido capaces de superar sus propios asuntos filiales con sus progenitores.

Como ocurre en todas las novelas de Chabon, el exceso es la norma:  una multitud de hijos, de mujeres, de bebés, de figuras paternas, de enredos sin solución que el lector no puede llegar a tomar completamente en serio porque los propios afectados tampoco saben muy bien con qué actitud enfrentarse a la vida que se les pone en contra.  Pero a diferencia de otras ocasiones en Telegraph Avenue el caos argumental funciona como hilo narrativo y como leitmotiv de la obra.  Ante la pregunta cada vez más repetida de para qué sirve la literatura en estos tiempos de crisis, este libro puede ser una buena respuesta:  la literatura como instrucciones de uso de una vida que viene sin manuales ni centros de ayuda, para aprender que se puede ser un perdedor sin morir en el intento a través de historias tan poco ejemplares como verosímiles donde el incómodo rubor del autoreconocimiento nunca queda demasiado lejos del lector.

sábado, 15 de septiembre de 2012

El otoño lector que se avecina

En una visita inesperada hoy a la librería mejor surtida de mi entorno he conseguido hacerme con Telegrah Avenue, la nueva novela de Michael Chabon que por fin se ha decidido a publicar una obra de ficción.  Pero la felicidad de tener este libro en mis manos no me ha impedido ver, primero con asombro y después con grandes expectativas, la cantidad de novedades apetecibles que había en la sección de libros en lengua inglesa:  This Is How You Lose Her de Junot Díaz, N-W de Zadie Smith, Sweet Tooth de Ian McEwan, Zoo Time de Howard Jacobson.  Y todavía les faltaba A Hologram for the King de Dave Eggers, que inexplicablemente no lo tenían.

Como las comparaciones son odiosas, mejor no nombro los títulos destacados en la sección de libros en español. Solamente decir que me espera un otoño lector fundamentalmente británico.  Y que rezo por una devaluación inminente de la libra respecto al euro, porque en mi próximo viaje a Londres en un futuro cercano llevaré una maleta vacía, preferentemente con ruedas.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Sale el espectro - Philip Roth


Nathan Zuckerman, el alter ego literario de Philip Roth, hizo su primera aparición en escena en la novela de 1979 The Ghost Writer (traducida al español como “La visita al maestro”) donde se dice lo siguiente sobre lectores y escritores:  “estamos acabados, somos espectros atestiguando el final de una era literaria”.  Y Nathan como último testigo literario de su generación hará su retirada por el foro en el año 2007 con la publicación de Sale el espectro.  Desengañado de la vida y de la cultura por partes iguales, Nathan ha vivido unos años en su retiro voluntario en las montañas del que vuelve a Nueva York para vivir por última vez la esperanza, la pasión, el deseo y la memoria.  Aún siendo consciente del desengaño que le espera al final del trayecto, sus años de retiro de la escena social no le han preparado para el circo en el que se ha convertido el mundillo literario, donde la reputación de su maestro E.I. Lonoff está a punto de venirse abajo a causa de una escandalosa biografía que un joven ambicioso dispuesto a todo por hacer carrera está empeñado en publicar a cualquier precio.  Nathan Zuckerman se da cuenta de lo inútil de su retiro del mundo, pues después de su muerte el mundo se apresurará a abalanzarse sobre sus despojos para sacar partido de todos los secretos tan preciosamente guardados durante una vida entera.

Y un par de semanas después de terminar esta breve e inquietante novela, leo la noticia de la publicación de la biografía de David Foster Wallace bajo el título, oh ironía, de Every Love Story Is a Ghost Story.  Hablando de espectros y de una era literaria que llega a su fin alimentándose de la carroña moral de sus escritores muertos...  Cuando la vida se empeña en imitar tan fielmente a la ficción, la buena literatura que nos han dejado genios de la pluma como Philip Roth o David Foster Wallace es la única garantía de autenticidad que nos queda.

sábado, 18 de agosto de 2012

Het bloed in onze aderen - Miquel Bulnes


Miquel Bulnes es microbiólogo, holandés (de raíces españolas), joven y guapo.  Y además de todo esto es también un gran escritor.  Después de publicar varias novelas ambientadas en clínicas y laboratorios, en su último libro ha dado un giro radical al escribir una novela negra-de guerra-política-thriller-de horror situada en los años 20 en España, en el periodo que abarca desde el desastre de Annual hasta el inicio de la dictadura de Primo de Rivera.   
Sobre el transfondo de una recreación histórica verdaderamente magistral de este periodo, se va desarrollando una trama negra y detectivesca al estilo de la saga Millennium, con mujeres desamparadas, juegos de poder, idealismo y corrupción a grandes dosis.  Una mezcla que debo reconocer que no funciona mal, aunque para mi gusto Bulnes es mucho mejor novelista histórico que detectivesco y toda la trama negra me llega a sobrar en algunos momentos.  Pero tratándose de un tocho de más de seiscientas páginas escritas con un nivel narrativo y argumental bastante alto, el hecho de ser capaz de mantener la atención y el interés del lector desde la primera hasta la última página a través de pasajes de guerra, políticos y sociales a menudo arduos dice mucho del saber hacer de Miquel Bulnes.  Lástima que la estupenda ambientación se vea empañada por el uso que hacen los personajes de la fórmula “don+apellido” (don Ubrique, don Molina, don Santamaría…) para dirigirse unos a otros, algo que en realidad solamente hacen los neerlandófonos cuando hablan español.  Pero esto no es más que un detalle sin mayor importancia y fácilmente corregible si alguna editorial se decide a publicar en español este magnífico libro, que merece tener bastane más lectores de los que una publicación en lengua neerlandesa le puede proporcionar.

miércoles, 25 de julio de 2012

Personas como yo – John Irving


Y una vez más John Irving ha sido capaz de realizar su magia literaria. Se le notan las tablas que dan los años y la experiencia, se plagia a sí mismo con humor y donaire dándole una nueva vuelta de tuerca a sus temas consabidos (madre soltera, padre ausente, chico que crecen en un pequeño pueblo y se enamora de mujeres de gran envergadura física y personal, la omnipresente Viena) pero para plantearnos esta vez la vida de un chico nada corriente. O justamente muy corriente, ahí está el gran encanto del libro: Billy busca su identidad, como todos los protagonistas de las novelas de Irving, que esa identidad no sea solamente como escritor y como persona sino que también tenga una dimensión sexual es algo importante pero no estigmatizante. A diferencia de sus primeras novelas, en las que Irving se recreaba en lo más friki de la realidad social, el autor ya no busca provocar sino mostrar lo más humano de los comportamientos que se salen fuera de lo corriente. Dando como resultado una historia que resulta una delicia de leer y solamente va a ser susceptible de escandalizar a quien nunca jamás haya dudado de su identidad como persona.
Un gran libro, totalmente diferente de Twisted River, más compacto y con un mensaje mucho más claro. Una de las novelas combativas de tesis de Irving, que demuestra que a sus setenta años no ha perdido las ganas ni la capacidad de sacarle los colores a la sociedad poniendo de manifiesto las injusticias que se esconden en las buenas maneras de nuestra vida cotidiana. El único pero que podría ponerle a la historia es el mismo que ya me he encontrado en otras obras que tratan del tema de la homsexualidad: la cantidad estadísticamente improbable de homos, bis, lesbianas y transexuales que se encuentra en el entorno directo e inmediato del protagonista, me temo que en la vida real uno de los grandes problemas con los que tienen que enfrentarse quienes sienten atracciones sexuales fuera de la norma es más bien el hecho de ser el único gay del pueblo. Pero esto no es más que un detalle sin mayor importancia, realmente. Porque como dicen al final del libro: "My dear boy, please don't put a label on me - don't make me a category before you get to know me!"
En los agradecimientos finales aparecen los nombres de Vicente Molina Foix y Rodrigo Fresán (lo que no es de extrañar, uno de los últimos capítulos tiene como marco incomparable el barrio de Chueca en Madrid). A ver si estos dos caballeros a su vez agradecen el agradecimiento propiciando una rápida traducción de esta novela, cuya lectura les recomiendo muy encarecidamente.

domingo, 15 de julio de 2012

In one person - John Irving (I)


John Irving acaba de publicar un nuevo libro:

Una novela convincente sobre el deseo, el secreto y la identidad sexual, En una persona es una historia de amor incumplido -atormentada, divertida y que no deja indiferente- y un abrazo apasionado de nuestras diferencias sexuales. Billy, el narrador bisexual y protagonista, narra la historia tragicómica (que se extiende durante más de medio siglo) de su vida como un "sospechoso sexual", una frase que utilizó por primera vez John Irving en 1978 en su famosa novela sobre "casos terminales", El mundo según Garp.
Su novela más política desde Príncipes de Maine y Oración por Owen, En una persona de John Irving es un intenso tributo a los amigos y amantes de Billy, un elenco histriónico de personajes que desafían la categoría y el convenio. No menos importante, En una persona es un retrato íntimo e inolvidable de la soledad de un hombre bisexual que se dedica su vida a convertirse en alguien que "valga la pena".

Ya lo tengo en casa por cortesía de mi biblioteca municipal, bendita sea por siempre.  Y estoy a punto de empezar su lectura.  En inglés, porque de una traducción al español por el momento no hay noticia alguna, solamente que Tusquets compró los derechos de edición.  A ver si se dan prisa.

martes, 3 de julio de 2012

El método peligroso de los amores duraderos



¿Será posible que los hados se sirvan de los títulos de los libros que compramos, los discos que escuchamos, las películas que vemos para mandarnos mensajes subliminales sobre nuestra vida y destino?  Lo dudo mucho, pero no estaría mal que fuera así.  En todo caso tendré muy presente que el amor duradero es un método peligroso, espero que ambas lecturas resulten tan inspiradoras como promenten sus respectivos títulos.

miércoles, 13 de junio de 2012

Algo se muere en el alma


Nuestra amistad fue más musical que libresca, aunque la enfermedad le hizo volver a saborear lo mucho de consuelo que puede haber en una buena lectura.  Primero éramos dos pero después del Plan B fuimos ya siempre tres, el Club de Corazones Solitarios del Sargento Canela, desunidos por la vida y los malentendidos pero después vueltos a reunir porque lo que el azar une no podrán separarlo las circunstancias.  El hueco que ha dejado su partida seguirá siendo una presencia palpable que sale de nuestros corazones y nuestros recuerdos, ella siempre va a estar con nosotros porque lo nuestro solamente tiene sentido si estamos los tres juntos:  dos en la tierra y una en el cielo.

sábado, 12 de mayo de 2012

Ahora sabréis lo que es correr, Dave Eggers



Entre el principio de este libro (texto que originalmente era la propia portada):
Todo lo que se narra aquí ocurre después de la muerte de Jack y antes de que mi madre y yo nos ahogáramos en el incendio de un ferry en el río Guaviare, frío y teñido de taninas, al este del centro de Colombia, con otros cuarenta y dos lugareños a los que ni siquiera habíamos llegado a conocer.
y el final:
Todo se paró durante un minuto lo juro, pero entonces el sonido y las imágenes volvieron y durante dos meses más, gloriosos e interminables, vivimos.
transcurre el relato del viaje alrededor del mundo durante una semana que Will y Hand emprenden con el objetivo de gastar los 38 000 dólares que Will recibió por el uso de su silueta en una campaña publicitaria.  Un viaje en que que Will quiere librarse del dinero, de la muerte de su amigo Jack y de los recuerdos que lo asaltan cada noche y le impiden dormir, mientras que Hand quiere divertirse, conocer lugares nuevos y ayudar a la gente local.  Una empresa esta última que resultará mucho más dura de lo que ambos habían imaginado.

El estilo narrativo es fundamentalmente el diálogo alternado con monólogos interiores de Will, que es quien narra una historia que resulta divertida, confrontante y conmovedora aunque también confusa:  ¿son Will y Hand dos jóvenes hedonistas sin sentido alguno de la responsabilidad, o corren por el mundo porque quedarse quietos en este momento de su vida simplemente no es una opción?  El libro no aporta respuestas a estas preguntas, si es que tales respuestas existen las tendrá que encontrar el lector dentro de su propia experiencia y de su propia conciencia. 

Dave Eggers es el último intelectual comprometido de nuestra época.  Pero no solo aborda sus obras con valentía y honestidad desde un auténtico compromiso moral y social, además lo hace con un talento narrativo de gran altura que hace que sus libros realmente funcionen como obra literaria.  Eggers es famoso por su biografía, por su revista, por sus acciones y por sus declaraciones.  Ya va siendo hora de que se haga también famoso por los libros que escribe.

lunes, 30 de abril de 2012

Trilogía Fifty Shades


Dicen los que saben de esas cosas que el éxito fulgurante de la novela romántico-erótica Fifty Shades of Grey y sus dos continuaciones está directamente relacionado con el medio electrónico en el que vio la luz:  el público mayoritariamente femenino que ha comprado, leído, disfrutado y difundido estas novelas se ha refugiado para hacerlo en el anonimato que los soportes electrónicos ofrecen a la lectura, sin portadas reveladoras del tipo de contenido (fantasías sadomasoquistas) de la misma.  La primera novela surgió en un sitio web para fans de Crepúsculo y fue después lanzada al mercado electrónico por una editorial independiente.  Fifty Shades of Grey fue una primera novela creada sin pretensiones algunas y con completa libertad creadora, lo que se traduce en un contenido explícito, humorístico y sin complejos que con la excusa de una relación romántica extrema investiga las luces y las sombras de los sentimientos amorosas de manera inesperadamente perspicaz.
El contraste con la segunda entrega de la trilogía no podría ser mayor.  La autora de Fifty Shades Darker ya no es una escritora anónima la que da rienda suelta a su imaginación para un público desconocido, y eso va a repercutir de manera muy negativa en el desarrollo de la obra.  Los juicios morales y la mentalidad burguesa, que brillaron por su ausencia en la primera novela, hacen ahora su aparición echando por tierra todo lo que de fresco y rompedor tenía la historia.  Y el protagonista Christian Grey, al verse obligado a justificar su lado oscuro para que la mayoría bienpensante considere aceptable su relación con la inocente Anastasia Steele, va perdiendo su peligroso encanto página a página para convertirse en una figura tan decorativa como inofensiva.  La propia Anastasia no puede evitar expresar sus dudas sobre el cambio que está provocando en su amante:  al fin y al cabo, quien se enamora de un tigre no se conforma con acabar con un gatito.  Pero por desgracia es una buena chica y va a terminar arrastrando al señor Grey a la luz.  Una lástima.  Me los he dejado  tumbados en una playa de Mónaco al principio de Fifty Shades Freed, y ahí se van a quedar en lo que a mí respecta.

miércoles, 4 de abril de 2012

Sobre la belleza de Howards End



Es curioso cómo unos libros llevan a otros.  Después de leer Sobre la belleza de Zadie Smith me picó la curiosidad lectora al enterarme de que la autora se había inspirado para escribir su libro en Howards End de E.M. Forster.  La comparación entre estas dos novelas daría para una tesis doctoral, tanto por sus similitudes como por sus diferencias, pues resulta fascinante comprobar cómo ha cambiado la literatura en los cien años que separan un libro de otro, y cómo ha cambiado también la sociedad en algunos aspectos (la emancipación femenina) mientras que en otros la situación es prácticamente la misma (las diferencias de clase por motivos económicos).  Zadie Smith ha llevado a cabo además una irónica y muy acertada modernización de la trama, introduciendo el conflicto racial y de lo políticamente correcto en las interacciones personales y sociales de los personajes.  Y ha dado también un divertido giro al tema del reloj biológico y los instintos de cada sexo:  si en Howards End las dos “mujeres libres” que protagonizan la novela acaban renunciando a su libertad a favor del deseo instintivo de ser esposas y madres, los dos caballeros de mediana edad cuyo antagonismo ideológico es el hilo conductor de Sobre la belleza coincidirán en la necesidad irrefrenable de probar su masculinidad declinante con toda mujer que se les ponga a tiro.

En cuanto a la técnica literaria, hay una gran diferencia en el papel del narrador en cada novela: si el narrador omnisciente de Forster aún podía permitirse hacer todo tipo de comentarios sobre las situaciones, los personajes y la vida en general, Zadie Smith desaparece en un segundo plano dejando que los propios personajes hablen por sí mismos y que el lector saque sus propias conclusiones sobre las situaciones planteadas.  Esto hcae que hace que la novela de Forster dé una impresión de mayor coherencia temática que la de Zadie Smith, en la que hay sucesos y giros de la trama que resultan un tanto inconsistentes pero bastante más realistas y auténticos que el perfecto círculo argumental que cierra Forster en su novela.  Donde no hay tesis alguna no se puede llegar a ninguna conclusión final.

Cada lector preferirá uno u otro libro según sus gustos.  Y la mayoría será capaz de apreciar los dos, cada uno dentro de su propio estilo.  La lectura consecutiva de ambos servirá en cualquier caso para comprobar que no todos los clásicos son aburridos tostones costumbristas, ni todas las novelas contemporáneas tratan de las diferentes perspectivas desde las que el narrador se dedica a mirarse el ombligo.

sábado, 24 de marzo de 2012

Paseos con mi madre, Javier Pérez Andújar


Me ha dejado un poco triste la lectura de este estupendo libro, quizás contagio de la tristeza que sintió el autor al escribirlo o que incluso le llevó a escribirlo. Si en Los príncipes valientes se rememoraba con toda la magia de la niñez una época dura pero entrañable, en Paseos con mi madre el autor evoca el pasado desde los restos de él que han quedado en el presente y el balance es desalentador. Entre una época que agoniza y de la que no quiere formar parte y una sociedad actual en la que no ha logrado encontrar su sitio, el autor se refugia en el único reino al que siempre ha pertenecido: el de la palabra. Quien alguna vez haya sufrido algún tipo de desarraigo, conocerá bien el consuelo que el idioma y los libros pueden ofrecer a la persona errante.

Un párrafo que merece mármol:
La democracia la fueron conquistando estos hombres y mujeres calle por calle, árbol por árbol. La democracia es una cosa que se puede tocar, y que esta gente tuvo en sus manos durante días seguidos y noches enteras. Conseguir un colegio público en un barrio que no lo tenía; la construcción de un ambulatorio donde no llegaban los médicos; dejar una plaza sin edificar para que los niños jueguen; hacer un polideportivo para que el único deporte no sea apedrear perros; lograr que pase el autobús por donde no pasaba nada o que llegue el megtro a donde no llegaba para poder ir al trabajo sin necesidad de pisar charcos, sin aguantar la lluvia y el frío de la madrugada, sin andar por los descampados que separaban el barrio de los transportes públicos, esa es la democracia que hicieron realidad estas gentes encerrándose en los locales de sus asociaciones de vecinos, encadenándose a verjas, cortando el tráfico, protestando en la calle, luchando. La democracia es algo que se ve y se toca, y donde no se percibe es que no la hay. La democracia es ante todo una cosa de manobras porque en última instancia se hace con las manos. Y todo esto que ya está, los ambulatorios, las bocas de metro, los colegios públicos..., es también lo primero que se pierde cuando desaparece la gente que lo ha traído. Quienes llegan detrás creen que eso lo pone la naturaleza, como las hierbas y los saltamontes. Pero lo pone la política, y las cosas hay que conquistarlas permanentemente.

viernes, 23 de marzo de 2012

Los príncipes valientes, Javier Pérez Andújar


En este precioso libro de memorias el narrador (¿el autor?) es una persona o un personaje inolvidable, que rememora en clave de nostalgia y felicidad una infancia que igual podría haber sido recordada como algo cutre, sórdido, penoso. Pero el niño recordado es un optimista tan incurable como el narrador adulto, dispuesto a ver lo hermoso en la cotidianidad miserable de un barrio obrero de inmigrantes. Un niño que creció buscando chapas por el suelo y viendo al detective Colombo en la tele, leyendo sin discriminar todo lo que se caía en sus manos (que no era mucho) y poetizando su existencia desde los ojos del asombro y el entusiasmo.  Este libro no habla tanto de los años de aprendizaje de un escritor como de la fragua de un lector:
Voy a hacerme lector de islas en mi búsqueda de un paraíso al que irme con los libros, con todos los libros del mundo, o al menos con todos los libros de la biblioteca escolar, y querré acercarme así a las costas de la isla de Kirrin, con los Cinco de Enid Blyton, y también a las costas de la isla de Nunca Jamás, aunque no me acabará de convencer el estilo de vida de Peter Pan, y querré andar, desde luego, por las playas de la isla civilizada por Robinson Crusoe, y en mi confusión identificaré la Isla Negra de Neruda con la isla Negra de Tintín, y cuando todavía siga divagando con la posibilidad de una isla influido entonces, claro, por otras lecturas, no podré, ni por un instante, apartar la sensación de que la isla pánico del doctor Moreau era un poco la isla Utopía de Tomás Moro, y que el nombre de uno estaba implícito en el nombre del otro.
El libro es el recuento de una infancia vivida desde la literatura que dio como resultado a un hombre amante de la literatura, que es mucho más que simplemente un escritor.  Y la literatura no se limita aquí a los libros, es también colgar una estrella de navidad en una torre de alta tensión o una silla vacía en medio de la pista de un circo donde un payaso va a venir a sentarse para cantar una canción. Cuando se vive desde la literatura, esta va a saltar de los libros hacia la vida real y se va a manifestar hasta en los momentos más vulgares y vacíos de la existencia cotidiana para darles luz y color. La auténtica literatura nos enseña a mirar y nos enseña a vivir. Y este libro nos ayuda a no olvidarlo.

viernes, 9 de marzo de 2012

La solución final, Michael Chabon



En esta genial reconstrucción de las clásicas novelas detectivescas, Michael Chabon socaba el género y nos lanza un inquietante mensaje: la racionalidad deductiva no puede resolver todos los crímenes... Especialmente el del genocidio nazi.

La acción se sitúa en la Inglaterra de 1943, donde están sufriendo los efectos de los bombardeos alemanes y de la guerra, están recibiendo también refugiados judíos... pero nadie ha oído hablar todavía de los campos de concentración ni sabe hasta qué punto iba a llegar la Endlösung de Hitler, la "solución final" del título. En esas circunstancias, ni siquiera el mejor detective de la historia iba a ser capaz de adivinar cuál era la verdad.
El protagonista sin nombre forma parte de la galería de protagonistas antiheroicos en los que se especializa Michael Chabon, hombres a caballo entre lo entrañable y lo patético por su inadaptación a la vida real a pesar de todos sus esfuerzos. Y como siempre también hay un personaje femenino dulce, fuerte y con los pies en la tierra a quien la vida no ha tratado demasiado bien pero que ha aprendido a seguir adelante. Un especimen mucho mejor adaptado a su entorno que los ejemplares masculinos que la rodean. Para mí la fuerza y el encanto de los libros de Chabon suele estar en estos personajes que crean y en la irónica complicidad del narrador que cuenta su historia, más que en la historia en sí que para mi gusto suele pecar demasiado de descabellada y no siempre igual de bien resuelta.
Me ha parecido un librito precioso, muy imperfecto y muy humano.


domingo, 19 de febrero de 2012

Lágrimas en la lluvia, Rosa Montero


Una de las cosas más alternativas, rompedoras y escandalosas que puede hacer un autor de éxito en la actualidad es escribir una novela de género.  Escribirla en serio, no como ejercicio irónico de postmodernidad kitsch.  Y Rosa Montero lo ha hecho, sin complejos y con un resultado que no está nada mal.

La novela está inspirada en la película Blade Runner (el título procede del monólogo final que improvisó el actor Rutger Hauer) aunque la historia no tiene nada que ver con la película.  Es una distopia futurista y catastrofista, en una Tierra asolada por las guerras donde los humanos conviven con replicantes, aliens y mutantes en una sociedad marcada por las diferencias y el recelo mutuo.  En este contexto se desarrolla una trama detectivesca protagonizada por la replicante Bruna Husky, el personaje central del libro alrededor del cual girarán todos los acontecimientos.  Por suerte es un personaje fresco, complejo y atractivo, que compensará al lector del resto de los caracteres bastante difusos que irán apareciendo en la novela y de las metáforas un tanto evidentes sobre marginación, control, racismo y discriminación social que forman la base de la narración.

Una apuesta arriesgada, la de Rosa Montero con esta novela, que sin duda le habrá costado lectores “tradicionales” de su obra que no quieren verse con un libro de ciencia ficción entre las manos.  Confieso haber tenido el mismo reparo hacia el libro, y es cierto que si no me lo llegan a regalar no me lo hubiera leído.  Y me habría perdido una lectura muy agradable y gratificante.

lunes, 13 de febrero de 2012

El verano sin hombres, Siri Hustvedt


La protagonista-narradora de esta novela me ha arruinado un libro que de otra manera podría haberme gustado mucho. Y no entiendo bien esta antipatía mía por el personaje, me molesta de ella que sea tan egocéntrica y tan pedante pero he leído libros de grandes egocéntricos (Philip Roth) y grandes pedantes (Borges, Cortázar) que me han encantado. Aunque mis pedantes favoritos citan constantemente a otros autores de manera natural, es algo que les sale de dentro, y además son capaces de ironizar y relativizar su conocimiento enciclopédico. Mientras que Mia usa su conocimiento y sus muchas lecturas como otras mujeres usan un bolso de Gucci o unos zapatos de Prada, es un complemento de su personalidad que le sirve para situarse por encima de los otros. En cuanto a su egocentrismo, a diferencia de los narradores en primera persona de Philip Roth que no tienen problema alguno en admitir lo peor de sí mismos (estoy pensando sobre todo en Mi vida como hombre) todos los problemas de Mia parecen proceder del exterior: un padre autoritario y ausente, malas experiencias con las amigas en la pubertad, un marido poco expresivo y poco colaborador en casa. Lo que Mia considera introspección no es más que una larga lista de quejas sobre lo injusto de su vida, sin querer apreciar lo mucho y bueno que ha tenido. 

Por suerte la novela está llena de personajes secundarios que establecen un sano contrapunto y suponen un soplo de frescura y realidad en el relato de alguien que parece no ser capaz de mirar mucho más allá de su propio ombligo.  Me gustó mucho la idea de ejemplificar en la novela las diferentes edades de la mujer y los problemas y conflictos propios de cada una de ellas (la niña, las adolescentes, la joven madre, la mujer madura, las ancianas). Son todos ellos además personajes muy atractivos y con personalidad propia, los secundarios son lo mejorcito de la novela, por eso hay que lamentar que hacia el final la narradora atraiga hacia sí todo el protagonismo y entre en una diatriba sobre la marginación histórica de la mujer.  Al final resulta ser un libro feminista, del tipo de feminismo lacrimógeno actual que ya no reivindica nada ni lucha por nada, solamente se sienta en un rincón y se queja de la falta de reconocimiento masculino hacia el lado femenino de la sociedad.

Siri Hustvedt sabe escribir, de eso no cabe duda. Pero no me gustan ni su personalidad ni sus ideas, y este libro es uno demasiado personal de la autora para que me pueda resultar atractivo. 

martes, 7 de febrero de 2012

13,99 euros – Frédéric Beigbeder


Esta novelita antiépica nos narra la caída hacia arriba de Octave Parango, un creativo publicitario francés que aspira a que le despidan del trabajo porque se da cuenta de que su profesión está acabando con su vida.  Pero lo único que consigue es ascender cada vez más en su empresa mientras sus fracasos como ser humano se van acumulando hasta llegar a convertirlo en una patética caricatura de sí mismo, en un entorno que es un retrato grotesco y deforme del mundo occidental del siglo XXI. 

La verdad es que el hundimiento de Octave en el éxito demoledor está muy bien narrado.  Resulta evidente que la intención del autor es provocar, pero si la provocación viene servida en un vehículo literario bien construido y que funciona no tengo nada que objetar al respecto.  Ignoro hasta qué punto la estupenda traducción de Sergi Pàmies ha “mejorado” (o no) la prosa del original, pero la novela traducida que yo me he leído tiene una potencia lingüística eficaz, turbadora y conmovedora que sirve de equilibrio a los excesos exhibicionistas argumentales hasta formar una totalidad novelística que a mí me ha convencido y me ha gustado.
Octave declamaba en voz alta el fragmento de «Paroles, paroles» recitado por Alain Delon en la canción de Dalida:
«Es extraño no sé lo que me ocurre esta noche te miro como si fuera la primera vezno sé cómo decírtelo pero eres una hermosa historia de amor que nunca dejaría de leer eres de ayer y de mañana de siempre mi única verdad.»
Es curioso cómo el segundo sentido adquiere, a veces, más importancia que el primero. 
«Eres como el viento que hace cantar los violines y arrastra el perfume de rosas a lo lejos.» 
Ya nadie de su generación se atreve a hablar así.
«Eres para mí la única melodía que hace bailar las estrellas sobre las dunas.»
Ha escuchado tantas veces esas palabras, gritando de risa con amigos borrachos.¿Por qué les parecían tan ridículas? ¿Por qué el romanticismo nos hace sentir tanincómodos? Nos avergonzamos de nuestras emociones. Combatimos la emoción como sifuera la peste. No es deseable glorificar la sequedad.
«Eres mi sueño prohibido mi único tormento y mi única esperanza.»
Las secretarias se mondan de risa pero en realidad se derritirían en un mar delágrimas ante el primer tío que, mirándolas fijamente a los ojos, se atreviera a decirles «eres mi sueño prohibido».(pg. 149-50)

martes, 31 de enero de 2012

Pequeños cuentos misóginos, Patricia Highsmith


Borges lo sabía bien, el punto de vista del lector es una parte fundamental de la creación literaria sobre la que el autor no tiene control alguno.  Patricia Highsmith escribió estos cuentos hace casi cuarenta años, y aunque haya lectores (o lectoras) actuales que se pregunten cómo pudo escribir una mujer tales historias, tal vez la pregunta más acertada sería si pudo no escribirlos.  Publicados en la época álgida de las luchas feministas, esta obra se distingue de otras creaciones femeninas de los setenta por no dirigir sus dardos envenenados contra los “cerdos chauvinistas masculinos”, sino contra la mujer parásito instalada con gusto en su papel de hembra receptora y pasiva capaz de dominar desde la debilidad y la dependencia.  Aunque son historias en bastantes ocasiones tan sobradas de malas intenciones como faltas de verdadera inspiración literaria, los relatos más conseguidos de este librito logran su objetivo:  inquietar, indignar, revolver los mejores y los peores sentimientos del lector y sobre todo dar qué pensar después de su lectura.  Un buen ejemplo de la literatura como un arma, de una época en la que todavía era lícito que el artista tuviera otro objetivo que hacerse rico y famoso. 
El original en inglés es prácticamente inencontrable, si me lo pude leer fue gracias a que tengo muy buenas amigas con aún mejores bibliotecas y una generosidad sin límites.

viernes, 27 de enero de 2012

La conjetura de Perelmán, Juan Soto Ivars


Este es un libro que no está nada mal, pero a mí sin embargo me ha decepcionado.  No ha resultado ser lo que me esperaba, aunque tampoco sé muy bien exactamente cuáles eran mis expectativas. Tal vez algo más rompedor, teniendo en cuenta el propósito explícito del autor de disolver la frontera entre la literatura popular y la elitista.  Y podría haberlo conseguido, porque apunta muy buenas maneras literarias, tiene un estupendo dominio de la estructura y del tiempo narrativo y sabe mezclar lo patético con lo ridículo hasta conseguir un resultado que se parece mucho a la realidad.

El problema radica en que es un libro construido sobre unos sucesos poblados por caracteres, en lugar de ser una obra que cuenta la historia de unos personajes: y la diferencia aquí resulta fundamental.  Los caracteres protagonistas tardan demasiado en tomar forma, no consiguen cobrar personalidad propia hasta el final de la novela y para entonces ya es demasiado tarde para que el lector pueda llegar a interesarse por ellos.  Realmente es una lástima, porque estoy convencida de que Juan Soto Ivars tiene la capacidad de crear cosas potencialmente geniales.  Pero esta vez no ha podido ser.

lunes, 23 de enero de 2012

La ciudad - Karmelo C. Iribarren


Un paquete imprevisto de Amazon.es me esperaba hoy en el buzón al volver a casa.  Al abrirlo me he encontrado con que los milagros ocurren una y otra vez:  desde otra ciudad y otra vida un viejo amigo de los que merece llevar ese nombre me ha mandado un ejemplar de La ciudad de Karmelo C. Iribarren.

El poeta escribe:

Los viejos amigos ya no somos
amigos, pero vamos camino
de ser viejos.  Algo es algo.
A algunos me los cruzo todavía
por ahí;  los hay que incluso mueven
un poco la cabeza, pero son los menos,
casi todos van mirando al infinito,
así es imposible que me puedan ver.
Yo sí los veo, y ni siquiera
me molesto;  es la vida, me digo,
que te acaba poniendo en su lugar:
El mío, el de siempre, el asfalto.
El de ellos, ellos sabrán.
Y esto muchas veces es así, desgraciadamente.  Pero no siempre, Karmelo.  No siempre.


martes, 17 de enero de 2012

Otra ciudad, otra vida - Karmelo C. Iribarren



La Fnac de mi ciudad de origen es el cementerio de los libros olvidados, allí se pueden encontrar todos los títulos inencontrables en otras librerías más frecuentadas por quienes un amigo suele llamar “lectores pata negra”.  Hace poco se volvió a cumplir el milagro y logré hacerme con el que debe de ser el último ejemplar disponible de Otra ciudad, otra vida de Karmelo C. Iribarren.

Pero el verdadero milagro se produjo después, cuando empecé la lectura del poemario en una de las plazas más concurridas de la ciudad.  Leer sobre la soledad y la lluvia sentada al sol entre montones de gente puede resultar una experiencia inolvidable cuando se establece un diálogo de lectora a poeta desde otra ciudad y otra vida, en ese común denominador de seres humanos que tan certeramente sabe plasmar en sus poemas el autor, con la engañosa y asombrosa simpleza de la que solamente son capaces los mejores, los más grandes.  El libro fue un hallazgo, y el poeta todo un descubrimiento.  Ahora me toca encontrar La ciudad, la antología que recoge sus poemas de 1985 hasta 2008.  Espero que los hados libreros me vuelvan a ser propicios.

martes, 10 de enero de 2012

La muerte lenta de Luciana B., Guillermo Martínez



No sé qué me pasa con Guillermo Martínez que sus libros me gustan mucho pero no me terminan de convencer.  Leí con mucho gusto Los crímenes de Oxford, pero el libro no consiguió entusiasmarme.  Y me compré con mucho gusto La muerte lenta de Luciana B., lo leí con interés y casi de un tirón, pero tampoco ha logrado convencerme.  El estilo narrativo del autor es muy de mi agrado, los temas que trata me interesan y el ritmo y la estructura de sus novelas suelen estar bastante conseguidos.  Es en la resolución de sus argumentos donde se rompe la química entre nosotros, y la verdad es que no sabría decir por qué.  Así que lo único que puedo decir sobre esta novela es que me ha parecido un buen libro, que he disfrutado leyéndolo y que no me ha gustado.  Y que pienso leerme el próximo libro del autor que caiga en mis manos, a pesar de todo.  Disculpen la incoherencia.