lunes, 26 de diciembre de 2011

El tiempo es un canalla, Jennifer Egan


Time is a goon – el tiempo es un matón.  Esta es la conclusión que sacaría Marcel Proust si fuera en busca del tiempo perdido en la encrucijada del nuevo milenio, entre las esperanzas sin límites de los años 70 y la crisis nihilista de principios del siglo XXI.  El libro ganador del Premio Pullitzer de ficción 2011 es una novela coral en la que los personajes se van pasando la palabra (en primera persona, en tercera persona, incluso con una presentación de gráficos) para hablarle al lector de su circunstancia vital del momento.  De sus circunstancias pasadas o futuras ya iremos teniendo noticias a través de otros personajes, porque estas vidas se cruzan y entrecruzan formando una densa red que no va a tomar su forma definitiva hasta las últimas páginas de la novela.  Por eso este libro es un diesel, tarda en calentar motores y avanzar pero cuando lo hace su marcha es imparable y por momentos demoledora.

El tiempo es un matón, cierto, pero va a depender de nosotros mismos si dejamos que las circunstancias temporales nos superen o si nos atrevemos a plantarle cara, no en busca de una eterna juventud imposible sino aceptando las pérdidas y siguiendo adelante con una mínima dignidad.  La autora es una narradora de gran talento y muy valiente, sin miedo a enfrentarse a unas historias complejas pero nunca melodramáticas y a una narración caleidoscópica que deja ver las múltiples caras que puede tener un mismo evento según el punto de vista de quien lo observe. Es una pena que un libro tan interesante y de tan ambiciosa factura esté pasando tan desapercibido.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Caos calmo, Sandro Veronesi


Un caos calmo expresa según el autor de la novela la trampa de no ver a tiempo lo negativo de una situación, en este caso el de no reconocer el límite en el que empieza la locura.  Es la trampa en la que cae Pietro Paladini, un alto ejecutivo televisivo de 43 años, cuando su mujer muere de repente y se instala cada día delante del colegio de su hija mientras decide qué es lo que siente acerca de su viudez, si  es que siente algo.  Esta conducta inesperada provocará un cambio de perspectiva en sí mismo y en los que le rodean, dando lugar a una serie de confesiones personales y acciones inesperadas que a su vez desencadenarán nuevos acontecimientos.  Algo en apariencia tan simple como sentarse en un banco a la puerta de un colegio va a ser susceptible de ocasionar una auténtica revolución en las vidas de sus allegados, y las consecuencias no van a ser necesariamente positivas.  Esto hará que Pietro tenga que replantearse su propia vida y sus responsabilidades personales, más allá de sí mismo, su dolor y sus dudas.

Veronesi nos muestra en la novela lo diferente que nos puede aparecer la realidad solamente con cambiar un poco el punto de vista desde el que la miramos, y a partir de ahí va detallando con ejemplos muy variopintos pero muy verosímiles también lo que ese ver la realidad de otra manera puede hacer con una persona. Una historia ejemplar sin moraleja y de lectura entretenida con fundamento. Y una estupenda traducción de Xavier González Rovira que hace olvidar al lector que está leyendo un libro traducido, lástima de las erratas y errores al final, que afean un poco esta perfección. Muy recomendable para todo aquel que esté convencido de que en verdad we are accidents waiting to happen.


Ahora la canción ha terminado y hay aplausos, gritos.  El cantante dice algo, pero no lo entiendo, sólo entiendo «old selection».  Debe de estar anunciando el título de la próxima canción, porque dice «It’s called» no sé qué, provocando una ovación, tras lo cual empieza un solo muy triste de guitarra que se repite en vano durante algunos compases.  Luego la voz empieza a cantar, lánguidamente:
«This is the place», dice.  Lo juro.                        
«Remember me?»
Ah.  Claro que te recuerdo.
«We’ve been trying to reach you…»
Ya.  Es difícil no darse cuenta, canción.  Dime…
«This is the place.  It won’t hurt, it will not hurt.»
Es verdad, canción:  no me hace daño, no siento dolor;  sobre todo, en este lugar.  Y déjame que te diga algo:  es fantástico dialogar contigo.  Dime algo:  ¿tú cómo ves esta vida mía tan extraña?  ¿Cómo piensas que tendría que actuar, así en general?  Pero ahora ya no entiendes nada:  el cantante se pone a mascullar las palabras y la música toma su papel preponderante.  Es bonita, la verdad, lánguida y lo que se quiera, pero a mí me interesaba la letra.  «Recognition», «face», «empty», consigo captar tan sólo palabras aisladas, fragmentos:  «to go home», «at the bottom of the ocean», nuevamente «face»…  A saber lo que me estarás diciendo, canción, algo impportante y que yo no entiendo.  […]
«Cause it’s time to go home»
Ésta, por ejemplo, ésta la comprendo perfectamente y, de hecho, es verdad:  es hora de volver a casa.  Los últimos versos, en cambio, no;  la canción se termina y sí, sí, yo vuelvo a casa.  Lo dice también  el bonito ruido gratificante de la puerta superreforzada al cerrarse:   sclomp:  es la hora de volver a casa.  Gracias, canción;  gracias, también por la ovación que ahora me estás dedicando, larga, sincera, apasionada:  nunca la he recibido, ¿sabes?, en toda mi vida.  Ni siquiera una.  Y en cambio una buena ovación, a veces, es justo lo que se necesita, para hacerte volver a casa sereno, con el corazón repleto de caos y de tranquilidad…

Caos calmo, pgs. 244-5


 


jueves, 8 de diciembre de 2011

Manhood for Amateurs, Michael Chabon

Soy incapaz de escribir una crítica objetiva y mesurada de este libro, que me ha llegado al alma. Con un estilo engañosamente simple, Chabon escribe unos artículos en tono coloquial y directo sobre sus vicisitudes como hijo, como padre, como esposo y como hombre moderno en general que busca ejercer su hombría de forma no avasalladora o represiva desde la perspectiva de sus cuarenta y cinco años de historia personal. Todo esto es susceptible de provocar un aburrimiento mortal en el lector poco dado a empatizar con la vida de los demás y va a decepcionar profundamente al lector que busca la Literatura con mayúsculas en lso libros que lee. Pero a esta lectora, convencida como está de que la Literatura consiste en el soplo de vida que el verdadero artista es capaz de proporcionar a sus creaciones, este libro la ha entusiasmado por auténtico y por vital.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Intersecciones, Pablo de Aguilar González

"¿Qué ocurriría si, de pronto, eres otra persona? Fulgencio te cuenta la historia de cómo, a partir de un encuentro casual en el híper con un desconocido, todo su entorno cambia repentinamente. Su vida se ha convertido en la de un indigente al que la policía culpa de la muerte de otro vagabundo, y una sin techo desdentada parece ser íntima suya. Desde ese momento, el protagonista debe lidiar con dos problemas: recuperar su vida y averiguar qué sucedió en el crimen que se le achaca.
Una trama ágil y divertida ambientada en los terrenos que nos son más cotidianos para disparar, con humor y gran acierto, el dardo de la sospecha sobre lo más sagrado que posee el hombre contemporáneo: su cómoda e incuestionable identidad."

Esta sinopsis de la novela me hizo pensar en la típica comedia made in Hollywood en la que el protagonista sufre todo tipo de equívocos al verse prisionero en un cuerpo que no es el suyo... por suerte nada más lejos de la realidad de este estupendo e inquietante libro. El planteamiento de los posibles mundos paralelos es un clásico de la literatura de género que Pablo de Aguilar adapta aquí en una novela tan disparatada como plausible, consiguiendo que el lector acepte sin pestañear hasta los giros más increíbles de la trama, porque si cualquier cosa es posible lo imposible deja de tener sentido.

¿Se puede escribir una comedia seria y oscura sobre el absurdo fundamental de la existencia? Sí que se puede, si el autor consigue mantener el difícil equilibrio entre lo fantástico y lo verosímil, no se ríe demasiado con sus propios chistes y es consecuente con sus planteamientos hasta el final. Y Pablo de Aguilar logra salir airoso de tan ardua tarea, presentándonos un libro escrito desde el lado más oscuro con una engañosa ligereza de tono y una sorprendente resolución final de la trama que le delatan como un dios nada mediocre, capaz de crear un mundo de cuatro dimensiones el día menos pensado. Espero que no tarde mucho en hacerlo.