sábado, 30 de julio de 2011

La extraordinaria naturaleza de Sam Finkler, Howard Jacobson


A los 68 años, Howard Jacobson ha sido “descubierto” por el mundo literario al recibir el premio Booker por su novela The Finkler Question, título absurda y abominablemente traducido al español como La extraordinaria naturaleza de Sam Finkler. Esto le ha servido para pasar a la historia del Booker como su ganador de edad más avanzada, un premio que el autor ya había renunciado a ganar alguna vez y que en 2001 calificó de “una abomación absoluta, los mismos horribles libros año tras año”.

Howard Jacobson ahora reconoce que estas declaraciones nacieron de la amargura de no conseguir siquiera que la gente leyera sus libros, esperemos que el premio recibido y las traducciones de esta y otras novelas suyas sí que consigan ampliar el número de lectores de este magnífico autor al que yo misma acabo de descubrir con esta novela La trama se centra en tres personajes entrañables, complejos e inolvidables: Julian Treslove, antiguo productor radiofónico de la BBC (emisora por la que siente una profunda aversión) y actual figura indefinida que se gana la vida haciendo de doble de cualquier famoso que le propongan personificar. Su amigo de la infancia Sam Finkler, el único judío de Treslove conoció durante muchos años (lo que le llevó a identificar los términos “Finkler” y “judío”) que ha llegado a ser una figura mediática como filósofo popular, y autor de libros de autoayuda filosófica con títulos como El pequeño libro del estoicismo doméstico en un guiño satírico a los libros del conocido filósofo británico Alain De Botton. Y el antiguo profesor de ambos Libor Sevcik, judío nonagenario de origen checo y de la vieja escuela que al igual que Finkler acaba de enviudar. Esta es la circunstancia que reunirá de nuevo a los tres personajes y que pondrá en marcha una serie de acontecimientos que constituyen el eje narrativo de la novela, y que forman la base de las reflexiones sobre la “cuestión Finkler” que se llevan a cabo en ella.

Esta “cuestión Finkler” a la que se refiere el título original no es otra que la cuestión judía, qué supone ser judío en el mundo contemporáneo después del Holocausto y de Israel y del sionismo. Howard Jacobson es judío, pero ante todo es británico, y va a enfocar esta cuestión con toda la sutileza, la ironía y el fino humor que caracteriza a los mejores escritores ingleses sin que pierdan por ello un ápice de seriedad o de profundidad humana. A diferencia de los escritores norteamericanos, para quienes solamente hay una manera posible de ser judío y es la suya, Jacobson descubre que ser judío no es más que una de las diferentes maneras posibles de tener una identidad como ser humano, y que cada persona va a construir esa identidad a su manera y según sus propias circunstancias y carácter. Pero pertenecer a un determinado grupo puede ser una fuente de reconocimiento mutuo muy importante para sus miembros, y es algo de lo que no se puede renegar sin renegar de uno mismo. Saber explicar esto de manera amena y entrañable ha sido la gran hazaña de Howard Jacobson en este libro, consiguiendo además que el premio Booker de este año sea un libro completamente diferente y muy por encima del nivel habitual.

jueves, 21 de julio de 2011

Crímenes de sol y playa

Ayer leí un artículo de Rik Torfs, doctor en filosofía y figura mediática omnipresente por estas latitudes, que comentaba el asombro que le produce en verano el ver el panorama de tanta belleza femenina bronceada extendida sobre la arena de la playa; no por la belleza femenina en sí, que le asombra todo el año, sino por los libros que leen: todas sin excepción novelas de crímenes y de intriga, habiendo como hay tantos volúmenes de poesía mucho más apropiados para ser leídos a la orilla del mar. Confieso ser parte integrante de este grupo de féminas, si no por la belleza y el bronceado sí por mis lecturas veraniegas. Nada como compartir hamaca y parasol con psicópatas y asesinos durante unas vacaciones familiares, Faulkner y Joyce se dejan leer mejor en sillón de orejas y bajo la luz eléctrica.

Este año he tenido el placer de trabar conocimiento con Janet Evanovich, una autora estadounidense que escribe novelas de fórmula de manera consciente y explícita. Sabe lo que el lector espera de sus libros y se lo da en las dosis adecuadas en el momento oportuno, cuidándose bien de no quemar sus naves y guardarse bastantes triunfos en la manga que le aseguren la venta de la próxima entrega de la serie. Janet Evanovich ha dado vida a unos personajes que le pueden dar mucho juego: la cazadora de recompensas Stephanie Plum, que viene acompañada de una extensa red de familiares, conocidos y vecinos, además de su casi novio y poli canallita Joe Morelli y de su peligroso y atractivo admirador y compañero de faenas Ranger. Y con todo ello proporciona al lector unas novelas sin pretensiones pero altamente disfrutables, un producto bien hecho y fabricado según las reglas del género con la adición de buenas dosis de humor y la inversión de los papeles tradicionales del hombre y la mujer en la novela negra más clásica. En los libros de Janet Evanovich, las chicas son guerreras y los tipos duros no lo tienen fácil para mantener el nivel a su lado. La preocupación de Rik Torfs no es tan filosófica como pudiera parecer a primera vista.

sábado, 16 de julio de 2011

Fiebre en las gradas, Nick Hornby

Un buen libro que peca de excesivo. Muy buenos los análisis personales y sociales que Hornby lleva a cabo tomando como hilo conductor los partidos del Arsenal y su relación con el club como fan impenitente, pero se extiende demasiado en detalles inútiles y repetitivos y por momentos llega a aburrir, algo insólito en los libros de este autor. Pero estos fallos se deben más a un exceso de entusiasmo por el tema futbolero que a una falta de maestría narrativa, y resultan por ello tolerables si no perdonables.

Es este mismo entusiasmo, y la enorme humanidad de la que suele hacer gala Nick Hornby en sus libros (nada humano le es ajeno, ni para bien ni para mal) lo que convierte a un libro supuestamente sobre fútbol en una novela que más allá del deporte cuenta las peripecias de un chico sin atributos especiales de un pueblo anodino de las afueras de Londres que lucha por crearse una identidad propia y por encontrar su lugar en el mundo. No lo recomiendo, pero me ha gustado a pesar de todo.