lunes, 14 de noviembre de 2011

Entrevistas breves con hombres repulsivos, David Foster Wallace

Acabo de leerme Entrevistas breves con hombres repulsivos, mi primera incursión en los relatos de Foster Wallace después de sus novelas y artículos. Me ha sorprendido mucho la brevedad de algunos de los relatos, que no llegan ni a las dos páginas. Para compensar, otros son interminables con una larga lista de notas añadidas. Y una tercera categoría, los titulados Otro ejemplo más de la porosidad de ciertas fronteras y Entrevistas breves con hombres repulsivos, van apareciendo de manera recurrente con nuevas entregas repartidas a lo largo del libro. De calidad los relatos son tan variables como su longitud y dan sobre todo la impresión de ser la obra de un autor que aún tantea en busca de su propia voz narrativa. Pero hay algunos, como La persona deprimida o El suicidio como una especie de regalo, susceptibles de dejar al lector con la mandíbula desencajada por un tiempo. Y todos ellos son bastante inquietantes, cada uno dentro de su propia idiosincrasia.

Estos relatos son una lectura bastante heavy para quien no esté familiarizado con el estilo, la temática y la técnica narrativa del autor, consistente en llevar al lector y a sus personajes hasta el líminte, para una vez allí darles un buen empujón y describir detalladamente cómo se van despeñando. Repulsivos pueden resultar los hombres (y las mujeres) de estos relatos sin lugar a dudas, pero el lector no va a conseguir distanciarse de ellos en un horror dignificado porque esa repulsión que causan viene dada por unos defectos demasiado humanos y reconocibles. Una lectura incómoda, sí, pero que también puede resultar bastante compulsiva para quien no tenga miedo de verse reflejado en los espejos deformantes del callejón del Gato, en versión americana esta vez.

1 comentario:

núria dijo...

Lo empecé hace unos 5 años, llegué a la página 186, la solapa posterior sigue ahí. No recuerdo nada, me queda solo la sensación de que era de co.... un dia de estos lo retomo.