domingo, 23 de octubre de 2011

Andrea Camilleri, La forma del agua

¿Es posible que un excesivo contacto con el mundillo literario te quiten las ganas de leer y de comentar libros? Sí, es posible. Doy fe de ello. Menos mal que siempre queda el recurso de acudir a lecturas sencillas, honestas y sin pretensiones, que te vuelven a recordar por qué empezaste a leer en primer lugar.

Montalbano, el policía protagonista de las novelas del siciliano Andrea Camilleri, no es un hombre atractivo ni agradable, no tiene poderes extraordinarios de deducción y ni siquiera le queda la esperanza de poder arreglar en algo el desastroso estado de violencia y corrupción de su adorada isla. Su mayor placer en la vida es la comida, y disfruta de ella con todos sus sentidos. Lo mismo que disfruta de la lectura, tanto de Faulkner como de Vázquez Montalbán (¿o pensaban ustedes que su nombre y su afición culinaria eran casuales?). Así que después de haberme dado una cura de buen sentido siciliano, empiezo a leer The Sound and the Fury de Faulkner. En la sobremesa, claro está.

No hay comentarios: