viernes, 17 de junio de 2011

Todo lo que se llevó el diablo, Javier Pérez Andújar



Al Greco, si te fijas, le pasa como le ha ocurrido a don Antonio Machado, es el hombre ultramoderno que se extasía ante la España vieja.

Pero además pensó que un poco de eso también le ocurría a él

(página 213)


Pérez Andújar se ha quedado extasiado ante las historias de las Misiones Pedagógicas Republicanas, que tenían como objetivo fomentar la cultura y la educación en los pueblos más remotos de la España profunda, y ha querido hacerles un homenaje en este libro. Un propósito muy acertado, porque el tema se lo merece y además cuenta con buenos personajes para ilustrarla, aunque el name dropping de la flor y nata de la intelectualidad española de los años 30 llega a cansar un poco, lo mismo que los improbables cameos de los famosos que van apareciendo en la trama. Pero el mayor problema es que Pérez Andújar también es un ultramoderno, y esto al parecer le obliga a deconstruir la historia antes de poder empezar a contarla. Un grave error, en mi opinión, porque la historia de estos maestros idealistas enfrentados a las peores fuerzas de la naturaleza y del ser humano lo que pide a gritos es una forma narrativa tradicional de romance o de fábula, dejando desde el principio constancia de las fuentes orales y escritas (las cintas del dibujante, el diario del maestro) que la han salvaguardado hasta llegar a las manos del lector actual, en lugar de dejar estos hallazgos para el final, cuando ya poco importa.

Una estructura lineal le habría sentado a esta historia mucho mejor que todas estas galas modernas y caóticas que la afean y la devalúan. Para mi gusto se trata de una novela muy bien escrita pero muy mal contada y aún peor dialogada, la prueba de que un buen escritor con una buen historia no va a dar necesariamente como resultado un buen libro. Lo que sí ha conseguido este buen escritor es ganarse una nueva lectora, porque el libro no me ha gustado pero su autor sí, y mucho. No será este el último libro suyo que me lea.

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