domingo, 3 de abril de 2011

Ah, Sweet Mystery of Life: The Country Stories of Roald Dahl


Este libro recopila siete relatos que Roald Dahl fue publicando por separado entre los años 1940 y 1950, pero que una vez reunidos forman un volumen de una sorprendente unidad temática, argumental y estilística. He leído una reseña en la que califican estos cuentos como “escalofriantes historias de fantasmas sin fantasmas”, y me parece la descripción perfecta del sentimiento de inquietud que permanece en el lector tras leer unas historias en apariencia tan inocentes y pintorescas.

Los misterios y excentricidades de la vida rural que ejemplifican estos cuentos se nos presentan de la mano de un narrador en primera persona, que actúa como observador externo y objetivo (aunque en ocasiones también se implica en la acción) de la conducta, costumbres y razonamientos de sus amigos y vecinos del pueblo inglés al que ha ido a vivir, y la implacable lógica del sentido común que aplican estas gentes para sus acciones más bárbaras, sorprendentes, repulsivas o simplemente inimaginables. La ironía es tan sutil como negro es el humor, y un lector desatento podría llegar a pensar que el autor se limita a hacer la crónica costumbrista de un pueblo cualquiera y sus gentes. Pero está claro que Roald Dahl solamente cuenta lo que quiere contar, que su elección de personajes, situaciones y desenlaces ha sido muy meditata para dar como resultado una composicón que podría haber sido inspirada por un cuadro de Brueghel: un conjunto de escenas rurales de aparente normalidad hasta que el espectador empieza a fijarse en los detalles.


Un libro muy apto para ser leído por todos los urbanitas impenitentes que están convencidos de que el infierno son los otros en plena naturaleza. Estos relatos le darán material suficiente para convencerse de que no les falta razón.

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