viernes, 4 de febrero de 2011

Chronic city, Jonathan Lethem


Empecé a leerme este libro sin tener la menor idea de quién era Jonathan Lethem, ni de qué iba esta novela. Me puse con el libro totalmente a ciegas y me parece la mejor manera de hacerlo, que las muchas sorpresas que encierra se vayan revelando al lector con la misma sutileza y falta de efectismo como aparecen en la propia obra. Es fascinante cómo un libro con un argumento tan vago e inasible como éste puede tener una estructura narrativa tan sólida, con un planteamiento, nudo y desenlace perfectamente delimitados.

Los personajes son para chuparse los dedos, en realidad no hay "malos” ni “buenos" en todo el libro, cada uno hace lo que tiene que hacer según el papel que le ha tocado en la historia, y lo desempeña con mayor o menor fortuna según sus cualidades y circunstancias personales. Perkus es la imagen de lo que fue la ciudad de Nueva York en su edad de oro allá por los años setenta y a la vez el triste recordatorio de su decadencia. Mientras que otros personajes como Richard, Oona o Chase han sido capaces de reconvertirse a la nueva situación, para no acabar como Perkus convertidos en una especie de oso polar sobre una placa de hielo en medio del océano.

Ya no hay sitio para la autenticidad en esta ciudad reducida a su mínima expresión por la mano férrea de un alcalde carismático y por los ataques exteriores de los que nadie habla. Los habitantes de Manhattan prefieren llevar una vida “libre de guerra” como el periódico que leen, aunque sea igual de falsa que los juegos de simulación de vidas paralelas que juegan al ordenador. En este mundo resulta difícil saber qué es verdad y qué es mentira, lo que resulta en una lectura entretenidísima y compulsiva que hace pensar mucho y bien.

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