lunes, 17 de enero de 2011

Hablemos de langostas, David Foster Wallace


Hablemos de langostas recoge artículos de opinión, críticas literarias y reportajes extensos que David Foster Wallace escribió para publicaciones tan diversas como los propios artículos entre 1995 y 2005 aproximadamente. DFW era escritor y profesor universitario, por lo que su labor periodística puede presentar ese tufillo de intrusismo profesional por parte de un escritor de éxito contratado por publicaciones que desean tener firmas de prestigio entre sus páginas. Pero sus artículos están bien construidos y son enormemente amenos e informativos, aunque la manía del autor de extenderse en todo tipo de explicaciones en notas a pie de página (y en notas a estas notas) puede resultar irritante para lectores tendentes a perder fácilmente el hilo narrativo. El propio autor aduce en ocasiones que ya que el editor va a eliminar todas las disgresiones de su artículo, no ve motivo alguno para limitarse. Y en efecto, no lo hace.

DFW es uno de esos autores con opiniones muy específicas sobre los temas de los que tratan sus artículos, desde la industria porno en los EE.UU. hasta el consumo de langostas pasando por la literatura de John Updike, Kafka y Dostoievski o el mal uso del idioma. Pero no pretende que su autoridad personal sea el único sustento de tales opiniones, se preocupa en fundamentar sus afirmaciones con datos, citas de autoridades en la materia y ejemplos muy variopintos. Y no olvidemos su mejor arma, que es un dominio perfecto y absoluto del idioma, que combina con un talento narrativo excepcional y un humor que hace que sus textos sean accesibles para cualquiera. Leer artículos de alguien que sabe lo que dice y que además también sabe cómo decirlo para todos los públicos se ha convertido en un placer cada vez más inesperado, y este libro ofrece algunas páginas realmente inolvidables. David Foster Wallace es un escritor que merece ser leído, y este me parece un buen libro para empezar, al menos quien sea capaz de hacer abstracción de la horrorosa portada.

2 comentarios:

Eduardo dijo...

Curioso, ME ENCANTA la portada, la tuve de fondo de escritorio una temporada.

En cuanto a DFW, este es el único libro suyo que he leído y me produce sensaciones contradictorias. Por una parte, parte del torrente informativo me resultó muy interesante, como la figura de ese Jiménez Losantos yanqui o el pasado peliculero de John McCain; y es indudable que la prosa de DFW es muy personal, escribe muy bien. Pero, por momentos me pareció un tanto afectado, demasiado consciente de sí mismo y de lo bien que escribe, demasiado preocupado por resultar ingenioso...

Supongo que el veredicto debe de quedar pendiente para posteriores lecturas.

Un saludo

Carmen Neke dijo...

Eduardo, entiendo tus sentimientos encontrados sobre DFW, es un escritor genuinamente americano y eso se nota en su estilo. Y creo que en traducción puede llegar a chocar aún más.

Lo que no consigo entender es que te guste la portada :))))))