lunes, 10 de enero de 2011

Experiencia, Martin Amis


El crítico Michimo Kakutani escribió en su reseña en The New York Times:
Martin Amis ha demostrado que es un escritor dotado de un arsenal enorme de talentos literarios: un dominio deslumbrante y camaleonesco del lenguaje, una voluntad de abordar los grandes problemas y los aún mayores lienzos sociales y un ojo implacable para la efervescencia malsana de la vida contemporánea. La única cosa que falta en su obra, los lectores podrían haber alegado, era sinceridad emocional, demasiado a menudo su escritura ha usado un desprendimiento sardónico y la fría pirotecnia posmoderna en lugar de un sentimiento sincero.

Este sentimiento sincero hacia su padre, hacia sus hijos, hacia las mujeres que amó y acabó abandonando (o no), hacia sus amigos y enemigos, es lo que hace que Experiencia me haya gustado mucho más que los libros de ficción que he leído de Martin Amis. Aunque el autor sigue preocupándose por mantener el tipo y la compostura, para escribir estas páginas ha abandonado la pose del escritor más chulo de ambas orillas del Támesis, y su estilo gana mucho con eso.

Martin Amis dice tuvo que esperar a que su padre muriera para poder escribir este libro. Lo que no dice, pero se desprende de todo lo que va contando, es lo difícil que tuvo que ser para él medirse toda su vida con un padre académico y escritor de la altura de Kingsley Amis, un padre que además nunca se privó de verter durísimas críticas sobre las novelas de su hijo. Martin, en cambio, no oculta su admiración hacia la obra paterna, de la que cita profusamente a lo largo del libro, y es posible que el ser capaz de admirar a Kingsley como autor le ayudara a reconciliarse con la difícil persona que tuvo como padre.

Pero fuera de todo lo anecdótico, voyeurista y morboso que ofrece esta lectura (que es mucho), la gran sorpresa para mí ha sido comprobar lo buen crítico literario que es Amis. Que un escritor hable bien, mal o regular de sus compañeros de oficio es algo casi obligado en toda autobiografía. Pero es que Martin Amis sabe muy bien de lo que habla cuando alaba a Nabokob, Joyce o Bellow, o cuando critica con gran sutileza y una enorme carga de veneno a John Updike: da argumentos bien válidos, y sabe expresar e ilustrar sus argumentos de manera ejemplar. Amis será un buen novelista (aunque no estoy yo tan segura de eso) pero habría sido un magnífico estudioso de la literatura si su talante le hubiera permitido seguir una carrera académica.

7 comentarios:

Eduardo dijo...

Me alegra que te haya gustado porque, si mal no recuerdo, te lo recomendaba unas cuantas entradas hacia atrás. Si crees que te puede gustar Amis como crítico, no lo dudes, lee "La guerra contra el cliché", una recopilación de críticas y escritos sobre literatura publicada en Anagrama. Eso sí, ten por seguro que Amis seguirá pavoneándose como de costumbre, ahora con los demás de pretexto. Yo lo disfruté mucho.

Carmen Neke dijo...

Recuerdo bien tu recomendación de "Experiencia", Eduardo, y me apresuro a apuntar "La guerra contra el cliché" para un futuro no muy lejano. Soporto mucho mejor el superego de Martin Amis en sus escritos sobre literatura que en su ficción, así que creo que me puede gustar ;) ¡Gracias!

Urchin dijo...

Hola, Carmen... Me resulta tan extraño que una persona como tú, de quien me siento tan cerca después de haber leído por azar lo que escribe en Leer y charlar (En la carretera; el rollo mecanografiado original, de Kerouac) y ahora aquí en su propia página (Experiencia, de Amis), y de quien me gusta tanto casi todo lo que dice, no sólo no dedique jamás una sola palabra a los traductores (a la labor callada que, con mejor o peor fortuna, llevan a cabo y al papel que desempeñan en el trasvase planetario interlenguas -la comunicación escrita, y, dentro de ella, su expresión más alta: la literaria, la del espíritu-), sino que ni siquiera los mencione al lado del título y el autor de la obra que reseña...
Qué quieres, me duele...
Un abrazo,
Jesús Zulaika, traductor de Experiencia y de En la carretera, el rollo mecanografiado original.

Carmen Neke dijo...

Jesús, difícilmente puedo hablar de la traducción de los libros que me leo en el idioma original, como es el caso de Experience de Martin Amis y todos los demás libros en inglés que he comentado en esta página. Sí que he hablado por ejemplo, no sé si aquí o en algún foro literario, de las estupendas traducciones al neerlandés que hace Jacques Westerhoven de los libros de Murakami.

Urchin dijo...

¿Por qué pones las cubiertas de los libros de Anagrama, entonces?
Como sucede con tantos y tantos autores extranjeros cuyas obras aparecen en España, se diría que las escriben en castellano.
He echado de menos un saludo o algo.
Ya no me duele: jamás volveré a leer ninguna reseña tuya.
Buen domingo.

Carmen Neke dijo...

Y yo que pensaba que al traductor de esta novela le agradaría el hecho de que pusiera la portada de la edición en castellano en lugar de la original, ya que se trata de una forma de promoción de "su" novela... Cambio pues la imagen, y andaré con más cuidado en el futuro.

núria dijo...

Qué mal perder tiene el Urchin.