domingo, 23 de enero de 2011

1969, Jerónimo Tristante


Con esta obra de intriga negra y detectivesca el autor ha escrito una obra muy personal: la acción se sitúa en su ciudad de Murcia y en el año que le vio nacer, e incluso reserva un pequeño cameo para sus padres, a quienes dedica la novela. Tal vez por ello 1969 no es la primera parte de una serie sino una historia completa con su principio y su final, además de que Jerónimo Tristante ya tiene con Víctor Ros un policía decimonónico que protagoniza su propia serie, y sin duda el pobre Julio Alsina tampoco daba como detective protagonista para más de un libro.

La trama adolece del mismo defecto que en El misterio de la casa Aranda, la resolución de la intriga no está a la altura de su planteamiento y el autor se ve obligado a rizar el rizo hacia el final para que no se le vaya de las manos todo el tinglado argumental que ha ido montando con gran pericia y un estupendo sentido del ritmo narrativo. Esto hace que algunos hilos argumentales se resuelvan de manera un tanto inverosímil y que varias preguntas se queden sin una respuesta satisfactoria, pero lo cierto es que consigue salir con dignidad del aprieto.

Se trata en resumen de una obra bien escrita de un autor que sabe utilizar con maestría y precisión los registros del género. 1969 se distingue por su estupenda ambientación de la España de los últimos años del franquismo en una ciudad de provincias y por unos personajes humanos, complejos y creíbles. Un libro perfecto para leer y regalar a continuación a alguien que ande necesitado de lecturas ligeras con fundamento y no le importe recibir ejemplares de segunda mano. El mío ya está en camino a su destinatario.

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