martes, 28 de diciembre de 2010

Respiración artificial, Ricardo Piglia


Ya sé que no está bien decir de un libro regalado que es un truño. Y en el caso de Respiración artificial además es una gran injusticia hacia el libro, que está muy bien escrito y no carece en absoluto de calidad literaria. Pero tengo que admitir para mi vergüenza que no me he enterado de nada. La novela tiene pasajes estupendos, cierto, pero en su totalidad no sé qué es lo que el autor pretendía contar con esta historia, ni siquiera estoy muy segura de haber entendido de qué iba la historia en sí. Sospecho que es una especie de libro en clave, escrito para los amiguetes intelectuales capaces de captar al vuelo las referencias encubiertas que se encuentran en él. A mí esta lectura me ha dejado más que nada un hondo sentimiento de frustración. Pero como bien dijo la persona que me lo regaló: no es culpa del libro, es culpa tuya. O sea, mía.

viernes, 10 de diciembre de 2010

En la vida de Ignacio Morel, Ramón J. Sender


Ramón J. Sender es un autor que en mi memoria está íntimamente relacionado con las lecturas de bachillerato en los años 80. Con La tesis de Nancy como libro divertidísimo para todo el mundo menos para mí, y Carolus Rex como novela histórica psicodélica, no sentí después excesivos deseos de volver a repetir lectura de su obra. Hasta que el destino puso en mis manos hace unos meses el ejemplar familiar de En la vida de Ignacio Morel, y su lectura me ha servido para reconciliarme con la figura de este autor antaño tan en boga y hoy día tan olvidado.

Este libro, tal como ya anuncia el título, no cuenta realmente una historia sino que se limita a hablar de unos días en la vida de este profesor de instituto de origen español que reside en las afueras de París y cuyo mayor problema vital viene a ser el miedo a la vida en sí misma. Una novela intelectual y rompedora que al mismo tiempo se deja leer con extraordinaria facilidad e incluso resulta bastante amena, aunque lo que me resulta más increíble es que le dieran el premio Planeta, no es ni mucho menos lo que podría llamarse una novela "comercial". De hecho la edición está agotada. Tal vez las muchas afirmaciones racistas, sexistas, hirientes hacia los discapacitados y políticamente incorrectas en general tengan que ver con ello. O simplemente que Ramón J. Sender es un autor muy pasado de moda.

La lectura de este libro me ha provocado una curiosa nostalgia hacia la época en la que un autor podía escribir lo que quería, realmente lo que quería, por muy provocador que fuera. Leyendo estos libros de finales de los sesenta y principios de los setenta, se da una cuenta de lo esclavizados que están actualmente los autores a los gustos del público, los estudios de mercado, lo que debe o no debe hacer un autor que quiere pasar por literario e intelectual. O igual es una impresión errónea, y en aquel entonces estaban igual de esclavizados que ahora pero con otro tipo de esclavitudes que son difíciles de detectar a cuarentaytantos años de distancia.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Carroñero, Fernando González Nohra


Gonzalo, el protagonista de esta novela, un escritor que no ejerce aunque se pase horas frente a un cuaderno en la mesa de un café, sin ver, tal vez, que la inspiración que espera pasa por la acera opuesta, como la vida. Y también un amoral con complejo (leve) de culpa, que le teme al amor más que a la vejez. Cuando por fin se encuentra ante la situación ideal que siempre ha requerido para escribir (supervivencia asegurada por un tiempo, ninguna obligación, y hasta una bella mujer dispuesta a soportarlo por un tiempo), Gonzalo descubre que… no se le ocurre nada que valga la pena escribir.
-del prólogo de Carlos Salem-

Fernando González Nohra es un escritor muy peculiar. Su estilo tan personal, a caballo entre lo canallesco y lo poético, es una mezcla que a casi nadie le va a funcionar y que suele acabar cansando al lector a las dos páginas. Sin embargo el protagonista de esta novela, Gonzalo Fernández, aspirante a escritor pese a su bloqueo creativo y fracasado vital a tiempo completo, va a ser capaz de mantener la atención del lector sobre su vida y desventuras de la primera a la última página. La novela Carroñero es un relato en primera persona en el que el cinismo, lo sórdido, lo ridículo, lo poético y lo patético se mezclan en un cóctel irresistible y único que va a divertir, emocionar y asquear al lector a partes iguales.

Por desgracia no se está distribuyendo en las librerías, pero sí lo pueden adquirir en Entrelineas (Entrelíneas Libre-bar: C/ Gonzalo de Córdoba, Nº 3 - 28010 Madrid) y en la propia editorial Quadrivium. Si tienen ocasión de comprar este libro, háganlo. Para ustedes mismos, para regalar a amigos y parientes que no se escandalicen con rapidez, o para todos. Se lo recomiendo, sin duda alguna.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La memoria del agua, Teresa Viejo


Este libro me lo ha regalado un amigo que estaba interesado en saber mi opinión sobre él. Al parecer se trata de la primera novela de una periodista famosa, y eso hizo que su obra fuera recibida con el escepticismo que merece el enésimo libro de una famosilla. La ventaja de vivir aislada de todo en el destierro es que puedo acceder a la lectura de este tipo de libros sin prejuicio alguno sobre el autor o su obra, y de ahí que mi amigo pidiera mi opinión como observadora de lecturas objetiva y despiadada.

La impresión general ha sido bastante positiva, lo mejor del libro es la buena recreación que sabe hacer la autora del ambiente del Balneario de la Isabela, con personajes, situaciones y diálogos sin anacronismos evidentes y muy creíbles en general. En la primera parte del libro, donde se cuenta la historia del balneario en los años 20, se le dan demasiadas largas a la narración, lo que hace que esta parte del libro resulte por momentos un poco aburrida por repetitiva. La segunda parte en cambio me ha gustado mucho más, tal vez porque al ser de temática más dura, la autora se ha extendido menos en disgresiones y la narración ha ganado con ello en ritmo y agilidad. Y también me ha gustado su manera de enfocar el tema siempre espinoso de la Guerra Civil. Aunque su afán de mostrar las dos caras de toda historia le hace caer en contradicciones a la hora de caracterizar a los personajes, la autora logra dar una imagen verosímil de cómo vivieron muchas personas el conflicto.

En resumen, una buena novela histórica, sobre todo por la ambientación y la buena caracterización de los personajes. Se le pueden encontrar muchos fallos a nivel técnico, pero es una historia interesante y bien contada que sin tener el típico final feliz te deja un buen sabor de boca al terminar la lectura. Y eso ya es mucho. Una agradable lectura al alcance de cualquiera, la recomiendo a todos los lectores que carezcan de prejuicios sobre la autoría de los libros que leen.