lunes, 31 de mayo de 2010

Cuentos del reino secreto, José María Merino


Hubo un tiempo en que los libros de la editorial Alfaguara tenían para mí el encanto y el misterio de lo económicamente inaccesible. Era la época de mis veinte años, cuando leía los cuentos de Cortázar en edición de bolsillo pero soñaba con poder tener algún día los dos tomos recopilatorios de Alfaguara. Al final por pura dejadez nunca llegué a comprármelos, pero el encanto y el misterio de esta editorial siguen intactos para mí.

Por todo eso, los Cuentos del reino secreto de José María Merino tenían ya de entrada mucho a su favor. La editorial, la preciosa portada, y por supuesto la persona que me regaló el libro, cuyo criterio con respecto a los cuentos suele ser infalible. En la carta adjunta al libro me decía sobre el autor: "No sé si el que te mando es el mejor de sus libros, pero servirá para conocerlo". Y conocerlo ha resultado ser todo un descubrimiento.

Debo confesar cierta aprensión previa al empezar a leer estos relatos. Los textos y citas de la contraportada me hacían imaginarme la típica colección de cuentos que recrean un mundo campestre mágico y legendario pero insufriblemente rural. Así que me sorprendió muy gratamente la modernidad de estos cuentos, que aunque transcurren en su mayoría en ambientes rurales son esencialmente contemporáneos. En ellos lo mágico no se esconde necesariamente en una naturaleza de carácter mítico, cualquier objeto o lugar cotidiano puede esconder una dimensión insospechada. Tambien me ha gustado mucho la actitud de los personajes hacia los acontecimientos inexplicables que les suceden: la sorpresa que manifiestan es creíble, y la resignación con la que aceptan lo inevitable acerca a estos relatos a un nivel perfecto de verosimilitud.

En resumen, una lectura que me ha dejado con ganas de más. Estoy deseando echarles el guante a sus Cuentos de los días raros, que el título realmente promete.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Complicity, Iain Banks


Iain Banks es un autor escocés profundamente desconocido en España, sobre todo porque sus novelas no han empezado a ser traducidas hasta hace muy poco tiempo. Su vertiente como autor de ciencia ficción, bajo el nombre de Iain M. Banks, goza de una popularidad ligeramente superior, al menos entre los aficionados a este género, y sus libros de ci-fi son más fácilmente accesibles. Su compra al menos, porque su lectura no es precisamente fácil: Banks no cree necesario allanar el camino al lector que se aproxima a su obra, narrativa o de ciencia ficción. Quien empiece uno de sus libros, debe saber de antemano que el autor va a lanzarlo de cabeza en medio de una acción ya en desarrollo, y que tendrá que esperar a haber avanzado al menos veinte o treinta páginas en la lectura antes de saber de qué va el asunto.

Pero no importa, porque el estilo de Banks es una experiencia en sí mismo. El autor mezcla la ternura y la osadía en la narración de las peripecias de unos personajes tan imperfectos y viciosos que sus destellos de humanidad se vuelven casi insoportables. Sobre todo cuando el lector descubre la tremenda vulnerabilidad que se esconde tras esa fría fachada que suelen mostrar al mundo. Hay mucho de provocación gratuita en sus obras, y algunos pasajes requieren que el lector tenga un estómago duro o que al menos no haya comido recientemente. Pero qué bien escribe, el condenao.

viernes, 21 de mayo de 2010

El amante extremadamente puntilloso, Alberto Manguel


Un libro con un título precioso. Algo con este título es para ser regalado, aunque en mi caso realmente fue un encargo que después no he llegado a pagar a la persona que me lo envió. Regalo forzado por las circunstancias (el libro está agotado en editorial) y por mi cara dura; pero regalo al fin y al cabo.

Por desgracia el contenido del libro no ha estado a la altura de las circunstancias de su adquisición. Manguel es un canadiense de origen argentino que al parecer conoció personalmente a Jorge Luis Borges (sobre quien escribió el libro Con Borges). Pero conocer personalmente al maestro no trae consigo necesariamente escribir como él. Manguel intenta en esta novela crear un relato de citas apócrifas y referencias literarias falsas a la manera borgiana, y fracasa estrepitosamente en el intento. Se queda en la mera superficie, en el remedo burdo y sin sentido de las maneras narrativas de Borges, olvidando que la maestría de Borges consiste en que sus relatos nunca son ejercicios gratuitos de estilo, sus experimentaciones formales siempre tienen una relación intrínseca con el tema tratado y son una consecuencia necesaria de éste. Manguel en cambio crea un narrador frío y distante, lleno de citas pedantes y desprecio irónico hacia el personaje cuya vida describe.

El amante extremadamente puntilloso es un libro fracasado, pero en algunos pasajes Alberto Manguel da muestras de poder ser un gran escritor, cuando se olvida de remedar el estilo de otros y usa su propia voz narrativa. Es bien posible que le dé una segunda oportunidad a este autor, si es que consigo encontrar por mi cuenta alguno de sus libros. Porque la persona que se vio obligada a regalarme éste, no creo que me vuelva a aceptar otro encargo de libros.

lunes, 17 de mayo de 2010

La segunda oportunidad


He pasado varios meses dudando si comprarme este libro o no. La edición en inglés de tapa dura lleva ya un tiempo en las librerías, y cada vez que lo veía lo hojeaba, lo sopesaba, casi me lo llevaba... pero finalmente volvia a dejarlo en su sitio. Desde La cuarta mano, el peor libro que me haya leído jamás con diferencia, y Una mujer difícil, libro que empieza de manera muy promisoria pero que no consigue estar a la altura de las circunstancias, lo di por imposible: John Irving ya no iba a volver a ser lo que una vez fue.

Pero nunca digas nunca jamás: finalmente me compré La última noche en Twisted River y su lectura me está revelando un John Irving maduro, calmado, sin las aristas y estridencias de antaño, con los mismos trucos de siempre aplicados ahora con un enorme guiño al lector cómplice, como diciéndole: "perdonad a este viejo que siga con sus manías de siempre". Irving escribe mejor que nunca, la técnica le ha ganado la batalla a la desmesura. Y sus personajes no han perdido nada de la ternura y la fortaleza que los caracteriza en los mejores libros del autor, a pesar de toda su excentricidad.

jueves, 13 de mayo de 2010

Contrapunto, Aldous Huxley


La obra de Aldous Huxley es tan variada e irregular como lo fue su vida. Después de la Segunda Guerra Mundial se trasladó a vivir a los Estados Unidos, donde centró toda su atención en fenómenos místicos y parapsicológicos y se dedicó a experimentar con drogas alucinógenas, lo que no benefició mucho la calidad de su producción literaria. Lo que es aún más triste si tenemos en cuenta el enorme talento como escritor que demostró tener en las novelas que escribió en el periodo de entreguerras, y su gran poder de análisis de la sociedad en la que se movía.

Todo el mundo conoce Un mundo feliz , su obra más famosa. Pero Huxley también publicó novelas como Contrapunto , donde hizo un retrato social profundamente incisivo de sus contemporáneos. Contrapunto es una novela sin argumento, donde los personajes van y vienen, conversan, meditan, toman decisiones. Se supone que está compuesta a la manera del contrapunto musical, pero como no sé nada de música no me puedo pronunciar al respecto. Sí que puedo decir que el estudio de la naturaleza humana que el autor lleva a cabo a través de los personajes no ha perdido nada de validez en los casi cien años que hace que se escribió este libro. Y esto es algo que se puede decir de muy pocos clásicos.