viernes, 10 de diciembre de 2010

En la vida de Ignacio Morel, Ramón J. Sender


Ramón J. Sender es un autor que en mi memoria está íntimamente relacionado con las lecturas de bachillerato en los años 80. Con La tesis de Nancy como libro divertidísimo para todo el mundo menos para mí, y Carolus Rex como novela histórica psicodélica, no sentí después excesivos deseos de volver a repetir lectura de su obra. Hasta que el destino puso en mis manos hace unos meses el ejemplar familiar de En la vida de Ignacio Morel, y su lectura me ha servido para reconciliarme con la figura de este autor antaño tan en boga y hoy día tan olvidado.

Este libro, tal como ya anuncia el título, no cuenta realmente una historia sino que se limita a hablar de unos días en la vida de este profesor de instituto de origen español que reside en las afueras de París y cuyo mayor problema vital viene a ser el miedo a la vida en sí misma. Una novela intelectual y rompedora que al mismo tiempo se deja leer con extraordinaria facilidad e incluso resulta bastante amena, aunque lo que me resulta más increíble es que le dieran el premio Planeta, no es ni mucho menos lo que podría llamarse una novela "comercial". De hecho la edición está agotada. Tal vez las muchas afirmaciones racistas, sexistas, hirientes hacia los discapacitados y políticamente incorrectas en general tengan que ver con ello. O simplemente que Ramón J. Sender es un autor muy pasado de moda.

La lectura de este libro me ha provocado una curiosa nostalgia hacia la época en la que un autor podía escribir lo que quería, realmente lo que quería, por muy provocador que fuera. Leyendo estos libros de finales de los sesenta y principios de los setenta, se da una cuenta de lo esclavizados que están actualmente los autores a los gustos del público, los estudios de mercado, lo que debe o no debe hacer un autor que quiere pasar por literario e intelectual. O igual es una impresión errónea, y en aquel entonces estaban igual de esclavizados que ahora pero con otro tipo de esclavitudes que son difíciles de detectar a cuarentaytantos años de distancia.

1 comentario:

Mike Pop Rock dijo...

Qué bueno lo de ser políticamente incorrecto no? antes se hablaba de censura pero ahora hay mucha más "sexismo, igualdad, supuesto respeto, tolerancia, conformismo, ofensa, exclusión, xenofobia, alarma social" hay que entrar por el aro de una sociedad correctamente hipócrita.
Como aquellas canciones de los Ilegales ! hoy irían a la cárcel o la de Ronaldos"estás haciendo mal en dejarme pasar, tendrái que viol..." no entiende que una obra artística no es la vida real sino una obra o como mucho un reflejo de algo que sí que es real aunque lo traten de ocultar.