viernes, 12 de noviembre de 2010

1q84, Haruki Murakami


La última obra de Haruki Murakami, 1q84, es una trilogía que al parecer está arrasando en ventas en Japón. La versión inglesa aún no ha salido al mercado, y mucho menos la española, pero por esas cosas de la vida que una no se explica sí que han traducido ya al neerlandés los dos primeros libros, y el tercero saldrá en la primavera de 2011.

Por muy inverosímil que parezca, después de leer el primer libro tengo la impresión de que Murakami ha querido escribir con esta trilogía la versión japonesa de Los hombres que no amaban a las mujeres, aderezada con una reinterpretación onírica de 1984 de George Orwell. Los capítulos van alternando las historias de los dos protagonistas (nombrando en el título de cada capítulo al personaje correspondiente, para que el lector no se pierda): Tengo, profesor de matemáticas y escritor en sus ratos libres, y Aomame, monitora de gimnasio y asesina por encargo. La narración es sorprendentemente lineal y casi podría decir racional, y los pocos fenómenos extraños que aparecen vienen provistos de una amplia explicación sobre lo extraños que son estos fenómenos. La trilogía parece pues haber sido expresamente concebida con el objetivo de posicionarla en el mercado de best sellers.

De todas formas, tengo mis serias dudas sobre si el lector de best sellers no se va a aburrir soberanamente con esta obra, las cosas que realmente pasan en esta primera entrega de la trilogía se podrían resumir en un par de líneas. El libro es más bien un enorme prólogo introductorio de la situación y los personajes, que se va desplegando con una enorme lentitud que no carece en absoluto de encanto, pero que no creo que llegue a enganchar a lectores acostumbrados a otro tipo de obras de consumo rápido. A esta lectora omnívora el libro le ha parecido elegante y entretenido, pero de una insoportable ligereza debida quizás al empeño del autor en ofrecer a los lectores una obra a la que no sea necesario hincarle el diente porque ya viene lista para ser engullida.

Alguien me dijo hace poco que cuando yo comento un libro, es como si bajara a la arena y el libro fuera un león al que tengo que vencer y matar, o darme por vencida y dejar que me devore. En esta ocasión el combate ha terminado provisionalmente en tablas, aunque a la espera de una segunda ronda el león tendrá que echar mejores dientes si quiere poder hincarlos en estas carnes lectoras.

2 comentarios:

Mike Pop Rock dijo...

Jo, A mi esto me suena a rollo total. Si no está ni en inglés pues eso...Petardo tipo Akira Kurosawa y los siete samurais. Aunque todos esos intelectuales gafas-pasta me crucificarían por esro La verdad es que de Japón sólo me interesa la tecnoligía y dos músicos: Riuchi Sakamoto y Yoichiro Yoshikawa, pero me estoy yendo por las ramas...
A ver si lees La memoria del agua y me opinas....

Carmen Neke dijo...

"La memoria del agua" lo tengo pendiente, no creas que se me olvida. El problema es hacerme con el libro, que desde tierras herejes no es tan simple. Pero no te preocupes que ya caerá.