miércoles, 4 de agosto de 2010

Mentira, Enrique de Hériz


¿Por qué le damos tanto valor a la verdad? Si la verdad es dolorosa, ¿no es mejor creernos nuestras propias mentiras, formándonos una realidad personal que resulte más llevadera? La mentira como paliativo ante el dolor de vivir, ese es el tema central de esta novela. Y como es una novela y no un tratado filosófico o moral, estos postulados vienen de la mano de la historia que se nos cuenta, una madre antropóloga desaparecida en la jungla a la que se da por muerta, y una hija en proceso de duelo que se encarga de reconstruir la historia real o ficticia de la familia. Las narraciones en primera persona de estos dos personajes femeninos se van alternando para ofrecernos las dos caras de la misma historia: la una conoce las mentiras y se las calla, la otra anda en busca de la verdad pero no sabe qué va a hacer con ella cuando la encuentre.

Esta reconstrucción familiar a dos voces es un recurso narrativo muy acertado del autor, quien arriesga bastante al intentar recrear de manera verosímil dos conciencias femeninas tan dispares. Pero conforme avanza el libro las redundancias narrativas se vuelven excesivas, y hacia el final la historia se le va yendo de las manos al autor. Me parece que lo perdió la ambición, la trama llegó a un punto en el que el autor no supo ya cómo resolverla y acabó haciéndolo por la vía expedita. Es una novela llena de magia y realismo, de grandes historias y personajes cotidianos que conviven en una extraña armonía, y se la recomiendo a todo el mundo. Pero no es la gran novela que sí es Manual de la oscuridad, donde el autor no solamente cuenta una buena historia sino que además la cuenta muy bien. En Mentira, Enrique de Hériz no supo construir una novela a la altura de la gran historia que estaba contando. Una pena.

6 comentarios:

Amkiel dijo...

Sin embargo, en esa novela nací yo.

Carmen Neke dijo...

Asistir a tu gestación y nacimiento en esta novela le dio un morbo añadido a su lectura, Amkiel. Pero comprenderás que eso es algo que no voy a confesar públicamente en un blog tan serio como este.

Edda dijo...

Jaja, a mí me hizo mucha gracia encontrarle entre las páginas del libro.
Yo guardo un buen recuerdo de ese libro. Ahora tengo una deuda pendiente con el nuevo de Enrique de Hériz.

Marta M.Q. dijo...

Buena crítica! Justamente hoy lo he acabado y estoy de acuerdo con lo que dices. Me ha gustado mucho pero le ha faltado un clímax final quizás.

Anónimo dijo...

He terminado hoy el libro y aunque me ha gustado, hay capítulos que se me han hecho pesados, sobre todo la parte de la antropología y el cuento del chino. Reconozco sin embargo, que Enrique de Hériz es un buen narrador y domina perfectamente el lenguaje y la técnica. Ha sabido intercalar las dos historias femeninas con maestría. Es un cuento sobre la vida y la muerte mezclada con los cuentos que a todos nos contaban en nuestra niñez. Gracias a ellos, la mayoría continuamos disfrutando de las buenas historias. Saludos.

Anónimo dijo...

He terminado hoy el libro y aunque me ha gustado, hay capítulos que se me han hecho pesados, sobre todo la parte de la antropología y el cuento del chino. Reconozco sin embargo, que Enrique de Hériz es un buen narrador y domina perfectamente el lenguaje y la técnica. Ha sabido intercalar las dos historias femeninas con maestría. Es un cuento sobre la vida y la muerte mezclada con los cuentos que a todos nos contaban en nuestra niñez. Gracias a ellos, la mayoría continuamos disfrutando de las buenas historias. Saludos.