sábado, 14 de agosto de 2010

Austerlitz, W.G. Sebald


Un primer intento de lectura de este libro lo hice en neerlandés, que es un idioma muy próximo al alemán del original, pero que justamente por ello le daba a la obra un carácter tan germánico que tuve que abandonar esta lectura apenas empezada, no podía con ella. Sin embargo, al darle una segunda oportunidad al libro en español, la diferencia ha sido brutal. No sé si es que me ha pillado en mejor momento lector o si el idioma realmente influye tanto, pero lo que en la anterior lectura me resultaba pesado y farragoso, ahora ha sido de una ligereza encantadora. Se ve que cada libro tiene su momento, su lugar, e incluso su idioma.

Todo lo que se narra en casi trescientas páginas de texto y fotografías queda resumido en esta tremenda afirmación del protagonista:
En algún momento del pasado, pensé, he cometido un error y ahora estoy en una vida falsa.

Jacques Austerlitz siente un desarraigo total y absoluto hacia el mundo en el que vive y hacia sus semejantes. Pero aunque densa, no es esta una novela dramática ni Austerlitz es un personaje maldito o atormentado. Su sufrimiento es un dolor extremadamente culto y elegante, mucho más británico que germánico en realidad. El protagonista no nos cuenta su vida, sino sus opiniones y reflexiones sobre los sucesos que le han ocurrido a lo largo de su vida. Esta novela es una autobiografía subjetiva, comentada e ilustrada, bastante fragmentaria e incompleta pero de una lacerante sinceridad humana.

Austerlitz es una novela más melancólica que deprimente o confrontante, por muy duros que sean los pasajes en los que se narra la suerte que corrieron los judíos de Praga tras la invasiópn nazi. El mundo al que pertenecía Jacques Austerlitz, el mundo en el que se sentía integrado, se perdió para siempre durante la guerra, y todos sus intentos de recuperarlo por medio de recuerdos, fotografías e investigaciones bibliotecarias van a ser inútiles, tan inútiles como serán sus intentos de encontrar su lugar en este nuevo mundo que ya no es el suyo.

Me alegro mucho de haberle dado una segunda oportunidad a este libro.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Madre mía , yo afirmo que el es destino es el resultado de nuestras propias decisiones y muchas veces cuando me paro a pensar me digo: " en qué momento de mi vida me equivoqué para haber llegado aquí, a algo que nada tiene que ver con lo que esperaba..." es la misma sensación...
Lo de leer en neerlandés suena muy fuerte...yo creo que el idioma puede volver salvaje,blasfemo, tedioso o imposible incluso al Principito...

Tarkus