jueves, 15 de julio de 2010

El misterio de la casa Aranda, Jerónimo Tristante


La librería Luces ha tenido la pérfida idea de abrir una sucursal en la nueva terminal de vuelos internacionales del aeropuerto de Málaga, y los vuelos a Bruselas suelen tener la puerta de embarque en sus inmediaciones: podría hablarse de todo un complot contra mi bolsillo. La selección plurilingüe de la librería del aeropuerto se compone fundamentalmente de bestsellers en edición de bolsillo, pero con un poco de buena voluntad se pueden hacer gratos descubrimientos. Yo me traje a tierras herejes dos novelas de Jerónimo Tristante, autor al que solamente conocía por referencias, y la primera de ellas que he leído, El misterio de la casa Aranda, me ha dejado un estupendo sabor de boca y ganas de más.

Esta novela inaugura una serie protagonizada por Víctor Ros, policía y detective sherlockholmesiano del Madrid de finales del siglo XIX. Este tipo de novelas arriesgan mucho, porque caen fácilmente en el pastiche de sus modelos detectivescos, en la reconstrucción histórica exagerada o en el anacronismo de lenguaje y de conducta de sus personajes. Por este motivo me gustaría destacar la originalidad de la obra como una de sus principales cualidades: el autor conoce bien a sus clásicos de la novela gótica y de misterio, pero éstos le sirven de inspiración y no de plantilla sobre la que escribir su novela. Víctor Ros es un detective con una personalidad propia muy acorde con su tiempo y circunstancias, la reconstrucción histórica es fiel y verosímil pero no exacerbada, y la trama detectivesca parte de un doble conflicto muy atractivo. Es cierto que su resolución no está a la altura del prometedor planteamiento, y el lenguaje descriptivo y narrativo es en ocasiones rebuscado hasta el exceso. Pero los diálogos son estupendos, algunas réplicas y contrarréplicas están verdaderamente conseguidas, esto hace lamentar aún más que al final el autor haya elegido el tan manido recurso del monólogo de confesión del culplable en lugar de echar mano de esa interactividad que es uno de sus mejores triunfos como novelista.

Un libro muy atractivo y agradable de leer pese a sus defectos, una lectura de verano muy recomendable y un autor a tener en cuenta. Apunto al señor Tristante entre mi lista de favoritos, siento una enorme curiosidad por saber cómo ha ido evolucionando su estilo narrativo en sus obras posteriores.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Neke, en cuanto lo vea en una librería me lo compro, me ha entrado muchas ganas de leerlo.Saludos,
Arrow

Carmen Neke dijo...

Te lo recomiendo, Arrow, además la edición de bolsillo está muy cuidada y merece mucho la pena.