jueves, 29 de julio de 2010

El laberinto sentimental, José Antonio Marina


Cuando elijo yo misma mis lecturas suelo moverme en terreno seguro, por eso me gustan las sorpresas y los desafíos en los libros que me regalan. Quien hace poco tuvo la loca idea de regalarme El laberinto sentimental de José Antonio Marina cumplió con creces ambos requisitos, consiguiendo incluso que dejara de lado los muchos libros que tengo en lista de espera para ponerme de inmediato con su lectura.

Ya lo he terminado, y la impresión más fuerte que tengo sobre este libro es de desconcierto. No sé si me ha gustado o no, si me ha parecido un libro que abre nuevas perspectivas a los conceptos de sentimiento e inteligencia, o una repetición deshilvanada de teorías ajenas sin conexión alguna El autor ha compuesto su libro con un estilo muy peculiar, hace uso de diversas disciplinas (la psicología, la lingüística, la antropología, la literatura) sin profundizar en ninguna de ellas, y la presentación de las ideas es tan laberíntica como el propio título anunciaba. Aunque al final de cada capítulo se hace una especie de recapitulación de lo tratado en él, el camino ha sido tan sinuoso que el lector apenas sabe ya dónde está y adónde se suponía que se dirigía ese sendero.

El libro aporta ideas, visiones y reflexiones muy válidas e interesantes, la lectura es tremendamente amena y Marina consigue que conceptos bastante oscuros y complejos se vuelvan accesibles para todos. Es lo caótico de la presentación lo que menos me ha gustado de la obra, esa huida sistemática del camino recto que acaba haciendo que no se sepa cuál es realmente el punto de llegada, si es que lo hay. Pero a pesar de todo pienso repetir con el autor, que el paquete de mi regalo también incluía su Diccionario de los sentimientos y ese es otro desafío que no pienso dejar de lado.

1 comentario:

Ivanobicho dijo...

Si yo fuera Jorge Herralde, pondría una faja al libro con tu texto:

"El libro aporta ideas, visiones y reflexiones muy válidas e interesantes, la lectura es tremendamente amena y Marina consigue que conceptos bastante oscuros y complejos se vuelvan accesibles para todos"

Lo demás... lo demás es un laberinto.

Y jo, que suerte, que amigo tan bueno tienes, se nota que te quiere.