miércoles, 16 de junio de 2010

Santuario, William Faulkner


Cuando una se acerca a su primera lectura de Faulkner, lo hace con respeto, armándose de valor, preparándose a leer página tras página de prosa magnífica pero incomprensible y deshilvanada. Pero miren ustedes por donde, mi primer Faulkner ha sido Santuario, y me temo que he disfrutado enormemente de su lectura, me ha resultado incluso entretenida. Seguramente es por ello que la mayoría de las reseñas se apresuran a aclarar que Faulkner escribió Santuario por dinero, buscando el éxito comercial y el reconocimiento del público. Y qué si es así. Una novela comercial de un escritor del talento de Faulkner no deja de ser una obra maestra si el escritor ha puesto su empeño en escribir un buen libro. Y esa calidad literaria es algo evidente aquí.

Lo más llamativo del libro es el argumento, un crimen y castigo situado en el sur de los Estados Unidos durante la época de la Ley Seca y de la segregación racial entre blancos y negros. Todos estos elementos son utilizados para dar color y sabor a la trama y atrapar el interés del lector, pero tras ellos tenemos el andamiaje de un relato construido sobre dos bases paralelas, divergentes y complementarias: el narrador y los diálogos de los personajes. Un narrador distante y desapasionado que se limita a hacer acta de lo que ocurre, exponiendo los hechos más grotescos, chocantes y escalofriantes con la misma naturalidad con la que describe los paisajes naturales y urbanos donde se desarrollan estos hechos. Esta desapego narrativo está en pleno contraste con los diálogos y monólogos interiores de los personajes, en los que salen a relucir todas las emociones, sentimientos de atracción y rechazo, amores y odios que los mueven a actuar como lo hacen. La caracterización de los personajes ocurre a través de sus palabras, poco o nada nos va a decir el narrador sobre ellos. Si hay buenos o malos en esta historia, es el lector quien tiene que decidirlo.

Santuario es una lectura claustrofóbica y angustiosa, pero también intrigante y compulsiva. Un libro muy recomendable para los amantes de la novela negra que quieran leer algo de calidad suprema, o para quien quiera leerse algo de Faulkner que resulte accesible para un lector medio.

4 comentarios:

Nathan Z. dijo...

Cada vez que leo una reseña tuya se me quitan las ganas de escribir las mías. Y encima, cada vez lo haces mejor y mejor. Es el trabajo de una profesional. Claridad, contenido y encima con "gracia", con una voz propia.

Si te pusieras a escribir ficción sería la leche. No hay nadie como tú.

Wara dijo...

Después de esta declaración/confesión de Nathan mejor me voy por donde vine y en silencio... shhhhh :)

Neke, quizá pudieras echarle un vistazo a "Mientras agonizo". Yo lo leí el año pasado o quizá el otro más, y guardo un buen recuerdo.

Ivanobicho dijo...

Pues yo no he leído nada de Faulkner, a ver, que pasa. Oiga me sorprende el comentario entrecomillado: "... me temo que he disfrutado enormemente de su lectura, me ha resultado incluso entretenida". ¿Me explica el "incluso"? :-p

Ivanobicho

Carmen Neke dijo...

Nathan: modérate, niño, que estamos en público.

Wara: gracias por dejar tu recomendación y no marcharte en silencio, a pesar del entusiasmo excesivo de Nathan.

Ivanobicho: calificar de "entretenido" a Faulkner puede acarrearme como consecuencia que alguno de sus más fervientes defensores o detractores suba hasta tierras herejes para partirme la cara por... hereje, efectivamente.