miércoles, 26 de mayo de 2010

Complicity, Iain Banks


Iain Banks es un autor escocés profundamente desconocido en España, sobre todo porque sus novelas no han empezado a ser traducidas hasta hace muy poco tiempo. Su vertiente como autor de ciencia ficción, bajo el nombre de Iain M. Banks, goza de una popularidad ligeramente superior, al menos entre los aficionados a este género, y sus libros de ci-fi son más fácilmente accesibles. Su compra al menos, porque su lectura no es precisamente fácil: Banks no cree necesario allanar el camino al lector que se aproxima a su obra, narrativa o de ciencia ficción. Quien empiece uno de sus libros, debe saber de antemano que el autor va a lanzarlo de cabeza en medio de una acción ya en desarrollo, y que tendrá que esperar a haber avanzado al menos veinte o treinta páginas en la lectura antes de saber de qué va el asunto.

Pero no importa, porque el estilo de Banks es una experiencia en sí mismo. El autor mezcla la ternura y la osadía en la narración de las peripecias de unos personajes tan imperfectos y viciosos que sus destellos de humanidad se vuelven casi insoportables. Sobre todo cuando el lector descubre la tremenda vulnerabilidad que se esconde tras esa fría fachada que suelen mostrar al mundo. Hay mucho de provocación gratuita en sus obras, y algunos pasajes requieren que el lector tenga un estómago duro o que al menos no haya comido recientemente. Pero qué bien escribe, el condenao.

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