viernes, 2 de abril de 2010

Maps & Legends, Michael Chabon


Este libro todavía no ha sido traducido al español, y es una lástima porque su lectura merece mucho la pena. Los artículos recogidos en él, la mayoría aparecidos anteriormente en el The New York Review of Books, tienen como denominador común el ser todos una búsqueda de la esencia misma de la literatura, que para Chabon es contar historias. El escritor que se embarca en una narración vive la misma aventura que el explorador del siglo XIX que partía en expedición hacia tierras incógnitas, atraído por los espacios en blanco que encontraba en los mapas. Por eso los escritores innovadores se van a mover siempre en las tierras fronterizas entre los géneros y estilos, partiendo de territorios conocidos pero buscando su propia voz en esos espacios en blanco de los mapas literarios.

El buen escritor hará uso de todo su bagaje cultural a la hora de crear su nuevo territorio narrativo. Es por eso que Chabon lamenta el descrédito en el que ha caído la cultura popular y de entretenimiento, de la que se confiesa un gran fan, porque ese descrédito está limitando la libertad de movimientos y el campo de acción de los escritores que quieren operar entre los géneros establecidos. Chabon pone algunos ejemplos de autores que en su opinión han logrado este mestizaje de géneros (McCarthy en "La carretera", Pullman en "La materia oscura", entre otros) y después pasa a hablar de la gestación de su propia obra, que se ha visto influenciada tanto por Scott Fitzgerald y Philip Roth como por los cómics y las novelas de detectives y ciencia ficción que fueron su lectura preferida durante toda su infancia y juventud.

El fin último del escritor es contar una historia, y entretener a su público mientras la cuenta, y para tal fin deberá usar todos los medios a su alcance.
Chabon reivindica la libertad absoluta del autor, que tiene que ir en busca de su propio territorio narrativo siguiendo los mapas y las leyendas que haya ido encontrando en su camino y le puedan ser útiles, sin importar lo culto o lo popular de su naturaleza.



No se le puede localizar, hay que localizarlo
No se le puede localizar, hay que localizarlo

Lo llamaron el loco y la compañía,
en soledad es donde prefería estar,
donde debería estar, él ve lo que tú no puedes ver, ¿es que no lo ves?

Quizás se quedó atrapado en la leyenda,
Quizás se quedó atrapado en el ambiente
Quizás estos mapas y legendas
Han sido malinterpretados

Por el camino la carretera se divide
Dibújame los lugares que has visto
Los que saben lo que yo no sé
Hablan del amarillo, el rojo y el verde

No se le puede localizar, hay que localizarlo
No se le puede localizar, hay que localizarlo
No se le puede localizar, hay que localizarlo

El mapa que dibujaste no parece real
El solamente canta sobre lo que ha logrado ver
Indícame la leyenda, indícame el este
Indícame el amarillo, el rojo y el verde

Quizás se quedó atrapado en la leyenda,
Quizás se quedó atrapado en el ambiente
Quizás estos mapas y legendas
Han sido malinterpretados

¿Hay que localizarlo? No se le puede localizar
¿Hay que localizarlo? No se le puede localizar
¿Hay que localizarlo? Ya no se le puede localizar

2 comentarios:

Wara dijo...

De Chabon sólo leí "El sindicato de policía...", pero sigo con la intención de leer algo más.

Quizá no tenga tanta importancia, porque en cuanto lectores tenemos nuestro derecho a elegir qué leemos y crearnos nuestro territorio, pero me gusta que, como dices, Chabon reconozca que el autor tiene que encontrar ese terreno narrativo que sólo a él le es propio en función de lo que se ha encontrado a largo de su vida, al margen de cualquier consideración sobre una mayor o menor importancia cultural.

Saludos.

Nathan Z. dijo...

Bueno, ahora sólo (me) queda esperar la traducción.

Tengo la primera novela que publicó Chabon. Es una edición de Círculo de Lectores de hace un montón de años. Fue un regalo, y es uno de los libros más importantes que tengo (¡mucho más que mi ejemplar de "Brooklyn Follies" firmado por el propio Auster).