viernes, 23 de abril de 2010

La caza del carnero salvaje, Haruki Murakami


El protagonista de La caza del carnero salvaje es víctima de la alienación de la gran ciudad: carece de nombre, al igual que su ex-mujer y su gato. A sus treinta años vive una vida vacía de todo sentido, sin ambiciones ni expectativas. Harán falta una chica de orejas extraordinarias, un experto en ovejas y las cartas de un antiguo amigo para sacarlo de su sopor e introducirle de lleno en el lado mitológico de la existencia. Quien pueda hacer abstracción de los elementos psicodélicos del argumento y sea capaz de descubrir el mucho humor que se esconde detrás de las escenas más excéntricas, podrá disfrutar enormemente de esta lectura. Quien no, será incapaz de pasar de la página 100. Para bien o para mal, este libro no va a dejar indiferente a ninguno de sus lectores.

Una historia similar a la de su personaje tuvo que vivir el propio Murakami en la época en la que escribió esta novela, a principios de los años 80: hasta entonces había vivido en Tokio y regentado allí un jazz café, pero decidió cerrarlo e irse a vivir al campo para llegar a ser escritor. Durante su juventud rebelde, Murakami no quería ser un escritor japonés, a pesar de ser hijo de profesores de literatura japonesa, quería ser un escritor en general. Pero sus repetidas estancias en el extranjero (tanto en Europa como en los EE.UU.) fueron reafirmando su identidad japonesa, sin que Murakami perdiera con ello su propia personalidad y estilo narrativo. Como dice el protagonista de esta novela al final del libro: "Sin duda era un mundo aburrido y mediocre. Pero era mi mundo".

1 comentario:

Ivanobicho dijo...

Me gusta lo de la chica de las orejas extraordinarias. No sabría decirte por qué, pero me gusta.