sábado, 10 de abril de 2010

Amor de Artur, X.L. Méndez Ferrín


Me encanta recibir libros de regalo, es la ocasión perfecta para ampliar los propios horizontes lectores. Los gustos personales siempre acaban llevándonos a los mismos autores, los mismos estilos, los mismos temas. Un libro desconocido que llega a nuestras manos a través de un amigo lector que conoce nuestros gustos y nuestras fobias, es un mapa para un territorio inexplorado en el que encontraremos dificultades e impedimentos, pero también tendremos la posibilidad de encontrar tesoros insospechados.

De esta manera tan inesperada como feliz llegó a mis manos el libro Amor de Artur de X.L. Méndez Ferrín. Solamente por la preciosa portada, y la no menos preciosa dedicatoria que el remitente me había escrito en su interior, sería ya uno de mis mayores tesoros bibliográficos. Pero es que además es un libro intrigante, desigual, imperfecto como siempre lo es todo lo verdaderamente atrayente. Se compone el libro de cinco relatos tan diferentes entre sí, que casi se podrían considerar como cinco ejercicios de estilo. No cada relato está igual de conseguido, para mi gusto la voz narrativa del autor encuentra su mejor cauce cuando habla de leyendas y sucesos posiblemente ocurridos en un tiempo y un espacio míticos, pero unidos a la realidad actual por la memoria colectiva de unos cuantos seres que saben de su existencia. El autor también es poeta, y esa vena poética se evidencia en sus relatos, dotándoles de una ambigüedad a veces molesta pero igualmente evocadora y hermosísima en su forma.

Un libro extraño. No va a estar entre mis colecciones de relatos favoritas, pero sí que tiene un encanto especial y un regusto único. Si tienen ocasión, pruébenlo y juzguen por sí mismos.

1 comentario:

Wara dijo...

Anteayer lo tuve en las manos en una librería, y volví a mirar la preciosa portada. Recuerdo que cuando lo leí tomé notas de frases que me parecían auténtica poesía, pero se me han traspapelado... Quizá sea momento de ir a rescatarlo en su estantería en la Biblioteca y darle un repaso (por proponérmelo que no sea, que luego se nos cruzan tantos otros libros y lecturas...).

Saludos, Neke. Regalar libros es un gesto genial.