domingo, 21 de marzo de 2010

Tango por un copiloto herido, David Torrejón


Me leí con gran curiosidad las dos primeras novelas de David Torrejón, por recomendación de alguien con un criterio lector muy personal pero también muy acertado (sí Edda, hablo de ti). "Más lo siento yo" me gustó mucho, un pastiche de novela negra lleno de ironía y humor negro, pero me resultó un tanto un libro de fórmula, que seguía un esquema demasiado prefijado por el autor. Tal vez por eso y para compensar, "Mi querida Don Juan" resultó ser un libro imprevisible, sorprendente, con ciertos fallos técnicos pero logradísimo en todo su humor, su ternura y su realismo desquiciado. Un libro despiadado, que pone en evidencia todos los fallos personales y pequeñas miserias humanas de sus criaturas, desvelando que no son ni tan guapos ni tan listos ni tan arrolladores como creen ser. Pero esto los vuelve tanto más humanos y creíbles, aún en medio de las aventuras más disparatadas e inverosímiles.

Su tercer libro, la novela histórico-detectivesca "Tango por un copiloto herido", nos lleva a veces por caminos que no conducen a ninguna parte, hay vagas promesas argumentales que no llegan a cumplirse y giros inauditos en un relato que a pesar de todo va a ser consecuente hasta el final. La novela va revelando sus triunfos de manera muy bien dosificada, y mantiene al lector pegado a las páginas queriendo saber qué es lo que se va a descubrir a continuación. Una historia que empieza siendo simple en apariencia y que pronto resulta no serlo tanto. Esta vez el autor no deja ver los hilos con los que controla a sus personajes, y eso es buena prueba de su madurez narrativa. El transfondo histórico también está muy logrado, sin abrumar al lector con datos y fechas se consigue una reconstrucción bien verosímil de épocas y ambientes pasados.

Ahora sé que al autor le gustan los coches: eso explica muchas cosas. Sus historias más logradas son como viajar en automóvil por una carretera de montaña. En algunas curvas temes que el conductor vaya a perder el control, el barranco está vertiginosamente cerca, pero un golpe certero de volante en el último momento salva la situación. Todo estuvo siempre bajo control, pese al caos aparente de algunos momentos; y el lector llega al final de la etapa algo vapuleado y un poco tembloroso, pero feliz y satisfecho. Espero que David Torrejón sea tan buen conductor como narrador, si acaso un poquito menos temerario al volante que como novelista.

4 comentarios:

Edda dijo...

Las novelas de este autor son de vértigo :). Es un buen narrador. Se nota que le gusta contar historias y que disfruta contagiando al lector. Lo mismo nos pone en una situación límite que nos enternece, sin llegar a saturarnos. A pesar de las multiples situaciones por las que pasan sus protagonistas , de los giros y la mezcla de géneros que hay en las novelas, siempre encuentra el punto de equilibrio para bordar la novela. Si acaso hubiera que ponerle una pega, sólo una, ésta: Siempre nos deja con ganas de más. ¿A que sí, Neke?

Carmen Neke dijo...

Muy cierto, Edda.

Anónimo dijo...

Simple y dulce. Estoy pensando en empezar otro blog o cinco muy pronto, y definitivamente voy a considerar este tema. Mantenga 'em coming!

Anónimo dijo...

Simplemente matar a algunos de entre el tiempo de clase en Digg y descubrí su artículo. Que normalmente no se lo que quiero estudiar , sin embargo era totalmente la pena mi tiempo . Gracias .