miércoles, 17 de diciembre de 2014

Escríbeme una foto - David Torrejón

La última obra de David Torrejón es un libro difícil de describir y aún más de clasificar. Se trata de una novela en la que los protagonistas van a escribir como tarea para un taller literario relatos basados en una foto que serán incluidos dentro de la novela. Esta foto a su vez dará pie a un juego de ficción y realidad del que participarán la escritora Paloma González Rubio y su novela El delito de la lluvia, publicada también por La Discreta pero que en este libro forma parte integrante de la trama narrativa, incluyendo la foto que dará pie a los relatos y a los sucesos que acontecerán al protagonista. Y el juego de identidades tan importante en toda la novela, ¿termina realmente al final de la obra o podemos permitirnos caer en el cliché imperdonable de identificar al narrador en primera persona con el autor de la obra?

Todos estos juegos literarios y artificios narrativos pueden hacer temer una novela experimental, ilegible, solo apta para los iniciados en los ritos de la postmodernidad. Afortunadamente David Torrejón no es un autor susceptible de olvidarse tan fácilmente de su público lector y nos vuelve a brindar una obra abierta a todo el que esté dispuesto a embarcarse con él en un viaje de exploración de las fronteras de la obra escrita, un viaje en el que no faltará acomodo, animación, guía y apoyo logístico de manera que nadie se perderá por el camino ni tendrá que abandonar desanimado ante la dificultad de la empresa.


Escríbeme una foto es un libro que demuestra que la novela experimental no tiene por qué ser elitista ni difícil. Que es posible escribir libros inteligentes, divertidos y profundos aptos para todos los públicos. Y que merece mucho la pena tener en cuenta las publicaciones de editoriales independientes como La Discreta, que dan a sus autores la oportunidad de escribir fuera de las modas y de las leyes de mercado libros que merece la pena comprar, leer y regalar.

Retrato del autor de la mano de Jordi Berenguer Barrera

jueves, 9 de enero de 2014

Los desorientados - Amin Maalouf

Si no me llegan a regalar este libro nunca me lo habría leído. Y habría sido una pena, porque empezar el año sentada al sol con esta lectura fue una experiencia única.  El protagonista de la novela, que vive exiliado en París donde trabaja como profesor de historia en la universidad, vuelve a su tierra natal para el entierro del que fue su mejor amigo pero del que vive distanciado por un conflicto sobre el que se irán dando los detalles a lo largo del libro.  Este regreso, cómo no, será el detonante de una serie de reencuentros con el pasado y numerosas reflexiones sobre la situación pasada y presente de ese país que nunca se nombra.

Hasta aquí nada nuevo bajo el sol.  Y el hecho de que los datos biográficos del protagonista correspondan en gran medida con los del autor despiertan de manera natural (y sin duda calculada) la curiosidad del lector por saber dónde acaba la ficción y dónde empieza la realidad.  Aunque realidad bien poca vamos a hallar en unos personajes que son fundamentalmente alegóricos, representantes de diferentes etnias, creencias religiosas e ideologías que una vez fueron capaces de convivir en armonía y ahora se hayan dispersos por el mundo sin poder encontrar su sitio en la vida.  Los escenarios y situaciones narrados dan una fuerte impresión de veracidad pero el desarrollo narrativo es fundamentalmente reflexivo y nostálgico, lo que en absoluto afecta a la legibilidad o interés del libro que se lee como un bestseller pero deja huella como la gran obra que es.  No conocía al autor ni sé si volveré a leer algo de él, sin embargo esta novela va a ser uno de mis mejores libros del año que acaba de empezar.  Un libro así es todo un regalo.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Agua dura - Sergi Bellver

Este libro ha caído en mis manos por obra y gracia de una amiga que se apresuró a enviármelo cuando terminó de leérselo con el mensaje de:  este libro te lo tienes que leer.  En tales circunstancias no tuve más remedio que apresurarme a cumplir su deseo, algo de lo que no me arrepiento en absoluto porque uno de mis últimos libros de 2013 ha resultado ser también uno de los mejores.

Los relatos de este volumen en general me han gustado mucho, algunos de ellos están especialmente bien resueltos teniendo en cuenta lo complicado del planteamiento.  Lo que me tiene un tanto pensativa es por qué el autor se complica la vida situando sus relatos en ambientes y situaciones tan exóticos y remotos (EE.UU., Holanda, Sao Paulo, Londres). En la mayoría de los relatos hay una huida sistemática del propio ambiente cotidiano, una especie de antirrealismo radical. Curioso.

Y no digo que este pseudoescapismo no me guste. La verdad es que el autor resuelve muy bien la papeleta, soy bastante alérgica a la moda actual de que todo el mundo escriba como si hubiera nacido en Nueva York pero tengo que admitir que Sergi Bellver consigue que el fondo y la forma de los relatos constituyan una unidad inseparable y que la historia gane con la localización escogida. Especialmente en El nudo de Koen y en Los pájaros de Moscú, dos relatos que verdaderamente ha bordado.

Según he leído al final del libro, los dos últimos cuentos del volumen (Mala hierba e Islandia) son los más recientes y los únicos inéditos ya que el resto ya había aparecido en otras publicaciones. Me han gustado muchísimo los dos, me han parecido más maduros, más labrados y menos atentos a responder a un determinado esquema estilístico que (la mayoría de) los anteriores. Más auténticos. Si son una muestra de cómo va a evolucionar el estilo de Sergi Bellver, ya espero con impaciencia su próximo libro.

domingo, 13 de octubre de 2013

Ciudad abierta - Teju Cole

Este libro me ha gustado muchísimo, en mi ranking personal es firme candidato a convertirse en libro del año. Teju Cole ha escrito una obra fictiva de no ficción (no sé por qué lo llaman novela porque no lo es), llena de sensaciones y reflexiones sobre el mundo, las ciudades y sobre todo la gente de hoy. El protagonista narrador va por el mundo caminando y observando, y en sus paseos y observaciones va revelando tanto de sí mismo como del mundo que observa con curiosidad casi científica fruto de su profunda soledad y desconexión de todo y de todos.  Cole consigue lo que los buenos ensayistas, hacer que un punto de vista muy personal se convierta en universal por lo modesto y acertado de sus miras. El retrato que hace de Bélgica y de los inmigrantes marroquíes en Bruselas es al mismo tiempo brutal y magistral, da en el clavo como ninguno de los implicados en el asunto ha sido capaz hasta ahora de hacerlo. Si lo que cuenta sobre Nigeria y los EE.UU. es igual de cierto (y no veo por qué no iba a serlo) el valor testimonial del libro se eleva a la altura de su valor literario y narrativo, que de por sí ya es bien alto. Un libro completamente diferente para leer con una mente abierta y sin prejuicios de género para disfrutarlo en toda su valía.

lunes, 22 de julio de 2013

La invención del amor – José Ovejero

Inventarse el amor hacia una mujer que no se ha conocido y que la casualidad ha cruzado en su camino:  lo que hace Samuel, el protagonista narrador de La invención del amor, es un acto literario arriesgado.  La temática de las delgadas fronteras que separan la ficción de la realidad ha sido sobreexplotada en las letras de las últimas décadas y los ecos que evocan estos precedentes literarios no son siempre tan positivos como para animar a la lectura de un libro con este planteamiento.


Pero en este caso lo mejor es olvidar los prejuicios y los precedentes de todo signo, porque José Ovejero es un autor que no se deja encasillar tan fácilmente y que ha sido capaz de crear una novela muy sólida y personal al margen e incluso a contracorriente de las modas literarias.  En la historia que cuenta Samuel, el destino incierto de las casualidades de la vida que tan de moda pusieron Paul Auster y sus múltiples imitadores brilla por su ausencia.  La vida es lo que los personajes hacen de ella, quien se lo proponga será capaz de inventar una modesta realidad a su medida si se tienen el valor y el egoísmo necesarios para llevarlo a cabo.  Y Samuel es lo bastante egoísta y valiente para crearse una historia que se va forjando desprovista de artificios y veleidades formales, con frases de aristas afiladas y duros cierres de capítulo contra los que se estrella el lector, magullado pero con ganas de más.  La lectura de este libro es una experiencia literaria intensa y apasionante como pocas, un Premio Alfaguara de Novela atípico pero bien merecido.

jueves, 11 de julio de 2013

Ulises - James Joyce

El 16 de junio de 1904 James Joyce tuvo la primera cita con la que sería su mujer, Nora Barnacle.  Mejor dicho, no tuvo la cita porque ella finalmente no pudo acudir, la primera cita de la pareja fue realmente la segunda.  Poco después decidirían marcharse juntos de Irlanda y se instalaron en Trieste.  Allí Joyce inmortalizaría el 16 de junio de 1904 haciéndolo protagonista de su novela Ulises, que transcurre de la mañana a la noche de ese día en un recorrido por todo Dublín de sus protagonistas y personajes secundarios.   

Sobre esta novela se ha dicho ya todo, más incluso de lo que sería realmente posible decir de ella.  Es una novela que se fue escribiendo y publicando a ramalazos de inspiración, con contínuas correcciones y añadiduras por parte del autor que desde luego no contribuyeron a mejorar su ya deficiente legibilidad.  El libro es caótico y desmesurado, escrito sin la menor concesión al lector, y para colmo está tan anclado en un día y un lugar concreto que con el paso del tiempo se va volviendo cada vez más difícil comprender las múltiples alusiones políticas, literarias, musicales, históricas, gastronómicas… que contiene.  Las próximas generaciones ya no podrán leer este libro, tendrán que hacer su exégesis.

Y esto es una verdadera pena, porque escondida entre tanta página de este libro hay una historia que merece la pena ser leída.  La historia de un 16 de junio de 1904 alternativo, con Leopold Bloom como alter ego de un Joyce maduro cuya chica sí acudió a su cita y acabó casado con ella en Dublín, viviendo una vida vicaria dentro de su mente mientras en su entorno lo consideran un tipo raro y un pobre cornudo.  Y con Stephen Dedalus como alter ego del joven Joyce que se ha visto obligado a regresar a Dublín a causa de la muerte de su madre y ha visto así cómo se venía abajo su sueño de ser un artista en Europa.  Ulises cuenta lo que podría haber sido la vida de Joyce si no llega a abandonar Irlanda con su mujer y no está muy claro si lo cuenta con alivio o con nostalgia.  Las vidas  de Bloom y Stephen poco tienen de envidiables, pero cuántos olores, sabores, melodías, acentos, visiones de la ciudad se llevó Joyce consigo cuando dejó Dublín.  Tantos que le durarían toda una vida literaria en el exilio, donde se dedicó a escribir sobre una ciudad que no era la suya pero donde seguía viviendo en la imaginación, una ciudad donde le fue imposible quedarse pero que fue incapaz de abandonar porque nunca consiguió librarse de ella.

sábado, 27 de abril de 2013

El atlas de las nubes - David Mitchell


No juzguen el libro por su película.  La novela de David Mitchell es mucho más que un juego de reencarnaciones y vidas cruzadas, es sobre todo un viaje de ida y vuelta a través del tiempo, de las historias de los personajes y también del lenguaje.  Un viaje en el que aprenderemos que si una vida no es más que una gota en un océano infinito, el océano existe gracias a la multitud de gotas que lo componen.  Un rayo de esperanza que no aparece hasta el final, porque a lo largo del libro el autor demuestra no tener muchas ilusiones sobre la naturaleza humana ni sobre nuestro futuro como raza. 

Avanzando por el tiempo a través de las historias que componen la novela, y especialmente cuando retrocedamos de vuelta a través de ellas hasta el punto de partida, iremos descubriendo que el ser humano más que progresar, degenera en formas cada vez más sofisticadas de violencia, dominio y explotación.  Aunque la bondad, el amor, la sensibilidad, están presentes en la historia, es finalmente la fuerza del más despiadado la que se impone.  Los avances tecnológicos estarán al servicio de la dominación y el enriquecimiento de una élite, el lenguaje se irá empobreciendo e infantilizando hasta ser apenas capaz de expresar el nivel más básico de comunicación e introspección.  La aniquilación del hombre por el hombre va a ser la nota constante en todas las épocas y lugares visitados.

Y sin embargo será el diario de un buen hombre, la música de un genio desgraciado, la bondad de una esclava elevada a diosa a su pesar, lo que consiga ofrecer alivio, dar sentido o iincluso esperanza a alguna vida de la siguiente generación.  Los individuos van a ser los perdedores de la historia pero los vencedores de la posteridad, ese océano donde se disuelven todas las gotas de nuestras vidas y van dejando su huella, infinitesimal pero tangible.  El atlas de las nubes es una novela de una hermosura brutal y de un terrible optimismo desesperado, una gran lectura en estos tiempos tan malos para la lírica.